El Mundo
El ministro del Interior ha desencadenado una tormenta con una propuesta de tomar las huellas digitales de todos los gitanos que viven en campamentos en Italia, incluyendo los niños.
La propuesta, como parte de una campaña del gobierno conservador del primer ministro Silvio Berlusconi de reprimir el delito callejero, ha provocado acusaciones de racismo y discriminación a nivel nacional e internacional. Pero el ministro Roberto Maroni desestimó las críticas y prometió en una entrevista publicada el sábado efectuar el censo de los gitanos (Roma), incluyendo las huellas digitales".
"Seguiremos adelante con el censo y todas las demás medidas", dijo el ministro según el Corriere della Sera.
Maroni explicó que su plan era tomar las huellas digitales de todos los gitanos, incluyendo los niños, para evitar fenómenos como la mendicidad.
La oposición de centroizquierda se apresuró a censurar al ministro, calificando la propuesta de inaceptable e incivilizada. "Es un acto de racismo", protestó el sábado el líder centrista Pier Ferdinando Casini.
En las últimas semanas, las autoridades italianas han hablado de una "emergencia de los Roma" en las grandes ciudades, asociándolos con hechos delictivos.
En Nápoles, los campamentos tuvieron que ser evacuados después que algunos atacantes incendiaron chozas y que los indignados residentes de áreas vecinas protestaron por el supuesto intento de una gitana de robar un bebé.
"He sido elegido para solucionar el problema de la seguridad y lo haré sin verme afectado por controversias infundadas", dijo Maroni, funcionario prominente del partido Liga Norteña, antiinmigrante.
Maroni dijo que la medida no es discriminatoria e insistió que es para bien de "muchos niños que viven en condiciones atroces", según el Corriere.
Terra/AP