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El premio Nobel de la Paz, el argentino Adolfo Pérez Esquivel, celebró el jueves la liberación de la franco-colombiana Ingrid Betancourt y otros 14 rehenes de la guerrilla de las FARC, pero advirtió que es apenas un paso para solucionar la guerra interna que sufre Colombia.
"Nos alegra que por fin Ingrid (Betancourt) y otras personas hayan recuperado la libertad, pero el problema no terminó sino que es mucho más profundo", sostuvo Pérez Esquivel en Montevideo durante un homenaje al escritor uruguayo Eduardo Galeano, quien fue distinguido Ciudadano Ilustre del Mercosur.
"Quisiéramos que América esté unida, sin embargo está explotando", con conflictos como el de Colombia "cuya guerra interna lleva cerca de 50 años", dijo el escultor, arquitecto y pacifista, acreedor al Nobel de la Paz en 1980.
Esquivel subrayó que el rescate de rehenes que estaban cautivos de las FARC, "es apenas un paso" e instó a encontrar los caminos que lleven a resolver la situación colombiana.
En tal sentido, apuntó que los procedimientos son "el no intervencionismo de Estados Unidos en la región, el diálogo y la unidad de América. No creo que esto se resuelva con otro golpe a las FARC sino a través de una negociación justa para el pueblo colombiano", explicó.
Respecto de la coyuntura imperante en el continente, dijo aguardar con expectativa que "salga un genocida como George Bush de la presidencia de Estados Unidos y que el próximo presidente comience a comprender a América Latina, no como su patio trasero, sino como pueblos hermanos".
Por otra parte, reparó en la polémica ley migratoria de la Unión Europea, que promueve la expulsión de indocumentados del continente europeo y la calificó de "aberración".
Esquivel recordó que Europa "siempre ha estado viviendo de los países de América Latina, Africa y Asia, por lo que es hora que comience a comprender cuál es su responsabilidad con los otros pueblos a los que ha usufructuado permanentemente".
Terra/AFP