Francia-Colombia-rehenes-conflicto-Betancourt 3aNota
A la espera de que llegue a París el viernes, Francia celebraba este jueves la liberación en Colombia de Ingrid Betancourt, que se benefició en su segunda patria de una solidaridad excepcional, tanto en las altas esferas del Estado como en las más pequeñas aldeas.
En la plaza del Ayuntamiento de París, ciudad que la nombró "ciudadana de honor", la inscripción "libre" adornaba el retrato gigante que colgaba de la fachada de la sede del gobierno local.
Varios cientos de personas participarón en una "concentración de felicidad", organizada por uno de los comités de apoyo a Betancourt, que hizo un llamamiento para seguir luchando por los otros rehenes.
Betancourt, que pudo reunirse en Bogotá con sus hijos Mélanie y Lorenzo, recién llegados de París a bordo de un avión presidencial francés, llegará el viernes al aeropuerto militar de Villacoublay, cerca de París.
La ex rehén será recibida junto a su familia en el aeropuerto a las 14H00 GMT por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, con quien luego se reunirá en el Elíseo, según la presidencia francesa.
La mano derecha de Sarkozy, Claude Guéant, declaró que Francia "no tomó parte" en la operación para liberar a Betancourt y otros 14 rehenes.
"Es verdad que no la esperábamos en ese momento", admitió Guéant. "Supimos del desenlance un cuarto de hora antes de que lo anunciasen los medios de comunicación colombianos".
Aunque la clase política francesa saludó el rescate, también hubo tiempo para las advertencias. Así, la ex candidata socialista a las presidenciales, Segolène Royal, advirtió contra cualquier "uso político" de la liberación, afirmando que el jefe de Estado "no tuvo absolutamente nada que ver" con el desenlace.
Sarkozy, que consideraba esa liberación como una "prioridad" de su política internacional, expresó el miércoles por la noche la "inmensa alegría" de "toda Francia", en una intervención televisiva junto a los hijos de la ex rehén, Melanie y Lorenzo Delloye, y su hermana, Astrid Betancourt.
En una declaración después de su liberación, Betancourt dio las gracias a "la dulce Francia", donde pasó parte de su vida y donde estudió, y rindió homenaje a todos los que la apoyaron.
"Soy colombiana, pero soy francesa, mi corazón está compartido (...); estaré con ustedes muy pronto. Sueño con estar en Francia", declaró.
Este jueves concedió una entrevista al canal de televisión público francés France 2 en la que explicó las condiciones de sus seis años y medio de cautiverio diciendo que fue "tratada como un perro" y que llegó a sentir "espasmos de odio" hacia las FARC, "una organización que ya no representa nada en Colombia, que ya no tiene nada de respetable".
La liberación de Betancourt ocupaba la portada de todos los diarios franceses, sin excepción, mientras que las radios y televisiones dedicaron emisiones especiales.
La prensa destacó sobre todo un éxito personal del presidente colombiano Alvaro Uribe.
En más de seis años, Ingrid Betancourt se había convertido en Francia en un ícono, un símbolo del drama de los rehenes en el mundo, y provocó la movilización de numerosos artistas, asociaciones, personalidades de todos los horizontes y de simples ciudadanos.
Dos comités de apoyo a Betancourt mantuvieron la movilización viva con múltiples operaciones --manifestaciones, conciertos, manifiestos-- para atraer la atención de medios de comunicación y público.
Uno de ellos, la Federación Internacional de los Comités Ingrid Betancourt, llamó a mantener la presión hasta conseguir la liberación de todos los rehenes en Colombia.
Terra/AFP