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*La designación como "Maravilla" fue un espejismo, comisario.
*Prefieren vender artesanía que aceptar un trabajo de 60 pesos, dice Por Juan Carlos Gutiérrez Castillo. Corresponsal.
Pisté, Yuc., 6 Jul (Notimex)- Un año después de la designación de la pirámide de "El Castillo" como una de las siete Nuevas Maravillas del Mundo, esta localidad pasó del regocijo a la desilusión y vislumbra el sentimiento que en ella ha predominado ancestralmente la resignación.
"Hasta ahora no hemos visto ningún beneficio, algo que en verdad refleje las bondades de esa designación", reconoció Ariel Marrufo Nah, comisario de esta localidad de unos cinco mil habitantes que se vislumbraba como receptora de beneficios de la encuesta que ubicó a esa pirámide como una maravilla mundial.
A pregunta de Notimex, aceptó que el sondeo mundial, que el 7 de julio de 2007 le dio ese estatus a la más famosa pirámide de América, fue un "espejismo" para la población alrededor de esa zona arqueológica.
"No hemos visto mejoría, es decir, algo que vaya de acuerdo con una maravilla, no veo prosperidad y ciertamente, Chichén Itzá sigue igual y Pisté también sigue igual", admite resignado, pero sonriente el también recepcionista de un hotel de esta zona.
A un año de ese nombramiento, Marrufo Nah inicia un breve viaje retrospectivo que lo llevó a recordar que tras el suceso si se sintió una mejoría, pues el flujo de habitantes, "quizás por novedad, se incrementó a lo mejor al doble, por lo que esperábamos una mejoría".
"Se esperaba más bienestar, más recursos por parte de los tres niveles de gobierno, pero todo sigue igual", insistió el funcionario municipal, entrevistado en su domicilio en este poblado.
Marrufo Nah recordó que en su momento Olga Argáez, alcaldesa de Tinum, municipio al que esta comisaría y Chichén Itzá pertenecen, había manifestado su intención de gestionar que el cinco por ciento del dinero que resulta de los ingresos a la zona arqueológica vayan a favor de Pisté.
"No sabemos si lo logró o no, el caso es que nada ha cambiado", añadió el comisario, quien reconoció que en apariencia sí llegan más turistas a la zona con el consecuente ingreso de recursos para la autoridad que controla Chichén Itzá, sin que ello se refleje en Pisté.
Dijo que no hay más fuentes de empleos, la gente sigue teniendo como opción ir a vender artesanías a Chichén que es más fácil y productivo que ir a ganar un salario de 60 pesos, es por eso que ya está saturado de vendedores.
En este sentido, consideró que es necesario disminuir esa saturación de ambulantes en la zona a donde, por cierto, es evidente la llegada de comerciantes de otras partes del país que incluso se atreven a ofertar artículos de otras culturas ajenas al Mayab, haciéndolos pasar como de esta región.
Por su parte, el oriundo de Chichén Itzá, aunque nacido oficialmente en la comisaría de San Felipe, a unos metros de ese centro ceremonial, Vicente Cen Ucán, asegura que el flujo de gente sí se ha incrementado notablemente a partir del 7 de julio de 2007.
Empleado de una isla comercial adyacente al Cenote Sagrado de Chichén Itzá, este hombre que tiene en el maya a su lengua materna, dice que "ahora llega más gente y ya no sólo los domingos".
"Sí ahora hay más gente y hay más trabajo, y gano lo mismo (100 pesos diarios)", afirma sin quejarse, tranquilo, hasta conforme el indígena que habla un buen español, aunque con inconfundibles reminiscencias fonéticas de su lengua natal.
Como él, algunos artesanos que llegan a la zona atravesando cientos de metros de selva, coinciden en que sí se percibe un mayor flujo de visitantes, aunque el mismo ritmo comercial previo a la designación de 2007.
"Cuando hay temporada alta, esto mejora y cuando hay baja, pues la venta va para abajo, como en otros años, así es esto", remató Genaro Tuz Can, originario de la cercana localidad de Kaua.
Terra/Notimex