Por Rubén Medina. Colaborador Jerusalén, 6 Jul (Notimex)- Husam Duwayit, el palestino que el jueves pasado mató aquí a tres israelíes e hirió a decenas con un tractor, actuó solo y sin haber recibido órdenes de ninguna organización, confirmó hoy la policía israelí.
"Improvisó el ataque, fue de propia iniciativa", dijo este domingo el portavoz de la Policía, Micky Rosenfeld, tras la investigación preliminar sobre un suceso que ha despertado nuevas tensiones entre la población judía y palestina de Jerusalén.
Según Rosenfeld, detrás del ataque no se esconde ninguna organización, ni siquiera las desconocidas "Brigadas de la Galilea", que reivindicaron el ataque poco después de producirse.
Duwayit, de 30 años de edad y obrero de la construcción, tuvo un romance con una chica israelí durante nueve años y residía en la aldea de Tzur Baher, dentro de Jerusalén oriental, donde ultraderechistas israelíes piden que su vivienda sea destruida.
Esta represalia fue autorizada por el primer ministro israelí, Ehud Olmert, contra palestinos de Jerusalén que se aprovechen de su cédula de identidad israelí para atacar a judíos.
Sin embargo, primero será destruida la vivienda de otro terrorista, también de Jerusalén, que en marzo pasado mató a ocho estudiantes de un seminario rabínico en la parte occidental.
La orden de destrucción fue impartida el viernes por el ministro de Defensa, Ehud Barak, aunque aún tiene que pasar los mecanismos jurídicos pertinentes.
Para exigir la aplicación del mismo castigo, unos 30 activistas de la ultraderecha israelí fueron a la aldea de Tzur Baher para pedir que la casa de Duwayit, muerto a tiros por agentes del orden, sea destruida con la misma excavadora con la que mató a sus víctimas.
Duwayit fue descrito por sus familiares como algo perturbado y aquejado por las drogas, mientras que la policía confirmó desde el jueves pasado, tener un expediente delictivo contra él desde hacía varios años.
En la casa de Tzur Baher viven otros 20 miembros de la familia, lo que legalmente supone un obstáculo para que las autoridades israelíes la destruyan, al convertirse en un castigo colectivo.
En el pasado, Israel practicó esta política en cientos de ocasiones en Cisjordania, pero su efectividad fue dudosa y su legalidad cuestionada por el Tribunal Supremo, por lo que en 2005 la suspendió.
Sin embargo, los ultraderechistas judíos aseguraron que seguirán visitando la aldea palestina hasta que el castigo sea aplicado.
"Vendremos aquí, una y otra vez, hasta que esta casa, y la de todos aquellos que le ayudaron, sean destruidas", dijo Baruch Marzel, líder del núcleo más duro de los colonos judíos en Hebrón.
El ataque del jueves, en la céntrica calle Yafo, ha erosionado aún más las relaciones intercomunitarias en la ciudad santa, donde residen unos 450 mil judíos y 230 mil palestinos.
"Todos convivimos aquí, trabajamos en los mismos sitios, comemos en el mismo mercado, pero si esto (los ataques) se convierte en una norma, los que saldrán perjudicados serán ellos porque no tendrán dónde trabajar", dijo a Notimex Shalom Cohen, un técnico de aire acondicionado que emplea a varios palestinos.
En Jerusalén oriental, ya acostumbrados a estos "linchamientos verbales" colectivos de pasadas ocasiones piden recordar que Duwayit actuó solo y que él es el único responsable por sus actos.
Terra/Notimex