Internacional
CANNES, Francia (Reuters) - España se mostró el lunes satisfecha con los cambios en la propuesta francesa para una política común de inmigración de la Unión Europea, luego de haber expresado previamente su preocupación por la intención de prohibir las legalizaciones masivas de inmigrantes ilegales.
Con las propuestas que Francia quiere ver adoptadas en octubre, los miembros del bloque prometerían reforzar la lucha contra la inmigración ilegal y expulsar a más inmigrantes ilegales, y confirmar los compromisos con una política de asilo común para el 2010.
"Estoy satisfecho con los cambios, es muy importante que tengamos una política de inmigración común," dijo el ministro de Interior español, Alfredo Pérez Rubalcaba, a los periodistas antes de reunirse con sus 26 colegas de la UE para abordar los planes franceses para armonizar la política de la UE.
España había insistido en que cualquier pacto no debía considerar contraria a la ley la regularización masiva de 700.000 inmigrantes ilegales que llevó a cabo el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en el 2005.
Los medios españoles informaron de que España y Francia alcanzaron un acuerdo sobre los cambios en el texto durante la visita a Madrid el jueves del ministro de Inmigración francés, Brice Hortefeux.
"Hemos logrado que sean aceptados ciertos elementos de nuestra política migratoria," dijo Rubalcaba, sin dar más detalles.
España estaba preocupada por la airada reacción de los países sudamericanos, cuyos líderes han criticado las nuevas normas de la UE que permitirán a las autoridades detener a los inmigrantes ilegales hasta 18 meses y prohibirles el ingreso de nuevo en el país durante cinco años.
La presidenta argentina, Cristina Fernández, dijo que la ley recordaba "tiempos de xenofobia," y el presidente venezolano, Hugo Chávez, dijo que Europa había "legalizado la barbarie."
El líder caribeño ha amenazado con dejar de vender petróleo a los países europeos si aplican la nueva ley, y cancelar la inversión de países europeos en Venezuela.
(Reporte de David Brunnstrom; traducido por Servicio Online de Madrid, editado por Hernán García)
Terra/Reuters