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Los brasileños deberán abstenerse de bebidas tan tradicionales como una mera 'caipirinha' o un latita de cerveza si desean salir en su auto para una farra, un día en la playa o una sencilla visita a un amigo.
Decididas a frenar la cantidad de accidentes atribuidos al alcohol, las autoridades brasileñas impusieron hace dos semanas la "tolerancia cero" a los conductores que beben.
La llamada "ley seca" parece haber traído resultados pues los accidentes en las carreteras se redujeron en 16%, según cifras oficiales.
Al mismo tiempo la norma obligará a cambios en las costumbres y en la organización de los restaurantes y centros de diversión, que deben ingeniarse para ofrecer alternativas a los clientes.
La nueva ley, que rige desde el 20 de junio, prohíbe absolutamente consumir alcohol antes de conducir. Tolera hasta 0,2 gramos de alchol por litro de sangre pues ese es el margen de error de los exámenes.
Esa tolerancia impide a una persona de unos 70 kilos beber más que una lata de cerveza, una copa de vino o un vaso de whisky. Destierra, absolutamente, a la popular caipirinha, una mezcla de aguardiente, azúcar y limón infaltable en todo Brasil.
El conductor queda expuesto a una multa de 957 reales (cerca de USD 600) y la suspensión por un año del permiso de su licencia. Además, va preso si la cantidad de alcohol encontrado es superior a 0,6 gramos por litro de sangre. Si causa un accidente con muerte, será acusado de homicidio doloso.
Hasta hace dos semanas se permitían hasta 0,6 gramos de alcohol por litro, lo cual daba para beber hasta dos cervezas, dos copas de vino o dos medidas de whisky.
Los accidentes de tránsito causan unos 35.000 muertos por año en Brasil y algo más de la mitad de esas muertes corresponden a conductores alcoholizados.
La ley seca ha sido considerada como exagerada si se considera que dos bombones rellenos de licor pueden hacer superar la cantidad admitida.
El ministro de Justicia, Tarso Genro, dijo que la ley será aplicada con "sentido común" y puso como ejemplo el de un sacerdote.
"El padre sale de la misa en la que tomó un cáliz de vino -podría haber tomado jugo de uva- y le piden su licencia de conducir. Por cierto que el policía va a tomar en cuenta las explicaciones del padre", dijo Genro.
Especialistas advirtieron que 0,2 gramos de alcohol por litro de sangre en un conductor de 70 kilos bastan para una leve pérdida de coordinación o para comprometer su visión periférica y la noción de distancia.
Para los expertos, el concepto de "tolerancia cero" es bueno porque es de fácil comprensión. "Para la gente es mucho más fácil entender lo que quiere decir 'cero alcohol' que decir 0,6 gramos por litro", dijo en la revista Veja Camila Silveram coordinadora del Centro de Informaciones sobre Salud y Tránsito.
Un problema es la falta de alcoholímetros en un país de 190 millones de habitantes. La Policía Federal de Carreteras dijo que no puede aumentar la cantidad de efectivos pero prometió que en dos años sus 2.000 vehículos tendrán los aparatos adecuados.
En Sao Paulo y Rio de Janeiro, las autoridades prometieron salir a comprar espirómetros porque disponen de muy pocos.
Por lo pronto, bares, restaurantes y discotecas ya comenzaron a ofrecer servicios para los automovilistas en las grandes ciudades. Algunos incluyen en el menú teléfonos de servicios de taxis o de camionetas.
En Minas Gerais (sudeste) un bar colocó hamacas paraguayas para que los conductores duerman antes de volver a su auto. En Sao Paulo, algunos lugares nocturnos cuentan con empleados que conducen el auto del cliente hasta su casa.
Terra/AFP