Washington, 8 jul (EFE)- Los aspirantes presidenciales, el demócrata Barack Obama y el republicano John McCain, difieren poco en cuanto a la seguridad fronteriza, pero los detalles de sus respectivos planes para una posible reforma migratoria podrían ser clave para captar el voto hispano
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El voto hispano será, a todas luces, el voto "bisagra", o definitorio, en estados del suroeste de Estados Unidos, como Nevada, Colorado y Nuevo México, y eso no pasa desapercibido por las dos campañas.
Por ello han aceptado invitaciones a los principales foros hispanos en EEUU. Ya estuvieron con NALEO el pasado fin de semana en Washington, hoy estarán en LULAC, también en la capital, y después en el del Consejo Nacional de La Raza entre el domingo y lunes próximos en San Diego (California).
En declaraciones a la prensa, la presidenta de la Liga de Ciudadanos Unidos Latinoamericanos (LULAC), Rosa Rosales, ha dicho que el encuentro de hoy será para que los dos candidatos "hablen claro" y, con detalles, sobre sus políticas de inmigración.
Ambos favorecen el fortalecimiento de la seguridad fronteriza y ambos quieren también facilitar algún tipo de legalización para buena parte de los doce millones de inmigrantes clandestinos en el país.
Pero la diferencia está en los detalles, y el apoyo de los votantes hispanos dependerá en parte de lo habilidosos que sean ambos candidatos para navegar las difíciles aguas del debate migratorio.
Hasta ahora, ninguno de los dos ha dicho exactamente cómo echaría a andar un plan reforma migratoria consensuado que, para evitar la debacle vivida en el Congreso en 2007, logre el respaldo del espectro político y de la sociedad civil.
No pueden esquivar el volátil asunto y afrontarán el reto de encontrar consenso donde ahora no existe.
Terra/EFE