El Mundo
El presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva exigió el miércoles, en el último día de la cumbre de los países más industrializados, pasos firmes para liberalizar el comercio agrícola, y encontró coincidencias con su homólogo estadounidense George W. Bush en sus deseos de impulsar la producción de biocombustibles.
En el marco de la cumbre del Grupo de los Ocho Países más industrializados (G-8), y el llamado "grupo ampliado", Lula planteó la necesidad de sacar adelante la llamada Ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio, empantanada actualmente ante la exigencia de varios países emergentes, encabezados por Brasil, de que las naciones desarrolladas retiren los subsidios agrícolas.
Luego, en un encuentro bilateral, Lula hizo la misma petición a Bush.
Los países ricos, encabezados por Estados Unidos y la Unión Europea, se han negado a retirar las medidas de apoyo a sus sectores agrícolas. Washington ha exigido que a cambio de esa demanda, los países en desarrollo abran más sus sectores industriales y de servicios.
Fuentes diplomáticas brasileñas habían dicho que Lula plantearía a Bush la necesidad de llegar a una solución en el tema antes de que el mandatario estadounidense deje el poder en enero del 2009.
"Brasil ha avanzado todo lo que ha podido en el tema, nosotros ya avanzamos en un modelo de negociación que es posible", dijo la víspera el canciller brasileño Celso Amorim.
Gordon Johndroe, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, confirmó a periodistas que el tema fue abordado, lo mismo que el cambio climático y la producción de biocombustibles.
El breve encuentro bilateral fue programado de última hora. El encuentro ampliado contó con la participación del G-8 (Estados Unidos, Rusia, Japón, Alemania, Francia, Italia, Canadá y Gran Bretaña), el G-5 o grupo de cinco países emergentes (Brasil, México, China, India y Sudáfrica), y con tres invitados (Australia, Corea del Sur e Indonesia).
En el tema de los biocombustibles, Brasil y Estados Unidos concuerdan. Tanto Bush como Lula han impulsado de manera entusiasta la producción de fuentes alternativas de energía.
El miércoles, último día de la cumbre, el G-8 y el grupo ampliado prometieron pasos para combatir el cambio climático, y en su declaración, señalaron que la búsqueda de nuevas fuentes energéticas, incluidos los biocombustibles representa una opción en busca de ese objetivo.
Terra/AP