El Mundo
El poeta Alexander Pushkin escribió que beber para los rusos es lo que el aire para los mortales.
Empero, no se trata del vodka, sino del kvas. Y pese a su humilde origen, la bebida fermentada por los rusos desde hace mil años se ha transformado en una pujante industria multimillonaria.
Los importadores occidentales como Coca-Cola y Pepsi acapararon otrora el mercado comercial del kvas. Empero, el refresco goza hoy de gran popularidad como bebida patriótica alternativa a la cola, y los rusos han aceptado en masa ese concepto.
La bebida, de escaso contenido alcohólico y con sabor de una cerveza aguada o una sidra muy diluida, ha cobrado popularidad con la campaña nacionalista propiciada por Vladimir Putin, empeñado en restaurar la gloria y el poderío pretérito.
Las ventas del kvas embotellado se han triplicado en los últimos tres años, según la empresa moscovita Business Analytica, y este años los rusos beberán más de tres litros por persona. En Moscú, las ventas de refrescos con base de cola retrocedieron del 37% al 32% entre el 2005 y el 2007, mientras que el kvas, que en el 2007 dominaba el 16% del mercado, duplicó con creces su consumo en el mismo plazo.
Empero, los embotelladores de refrescos con base de cola disponen de una estrategia: si no pueden imponerse al kvas, es mejor fabricarlo. Coca-Cola presentó su propia marca en mayo, la primera vez que una empresa extranjera apareció en el mercado como gran productor, y Pepsi firmó recientemente un acuerdo de distribución con una firma rusa productora de kvas.
"El kvas está ganando popularidad", comentó Alexei Frolov, director de mercadeo de Ochakovo, la marca rusa más popular del refresco. "Algo ha cambiado en la actitud de la gente".
No es solamente el resurgimiento patriótico de los rusos la causa de la popularidad del kvas. Nuevas tecnologías de distribución y almacenamiento _ así como una inteligente campaña de mercadeo _ han creado un mercado de gran demanda, con la aparición de tres grandes marcas desde el 2004.
Terra/AP