Crecen temores
Ibrahim y Boateng empleaban servicios de transporte como DHL y Federal Express para recibir pagos y enviar documentos.
El 29 de julio del 2006, Ibrahim le envió el siguiente correo electrónico a un colaborador que no fue identificado: "Tengo arreglada una visa en Etiopía, pero será bastante caro. Estoy en Belice para recoger una gente. Llegaré en tres días. Costará 5.000 dólares".
Esa suma garantiza una visa y la compra de funcionarios de inmigración.
Muchas personas del Cuerno de Africa, una de las regiones más pobre del mundo, buscan en Estados Unidos las oportunidades que no encuentran en sus países.
Un alto funcionario de los servicios de inteligencia dijo que no hay indicios de que la gente de Africa oriental intente ingresar a Estados Unidos para realizar acciones terroristas. El informante pidió no ser identificado porque divulgó datos que no son de conocimiento público.
El servicio de inmigración exige ahora chips de computadoras y datos biométricos, lo que hace que resulte más difícil conseguir documentos falsos para ingresar al país y podría empujar a los terroristas a ensayar rutas alternativas, de acuerdo con Hatfield, el funcionario de inmigración que dirige una unidad abocada a combatir el contrabando de humanos.
La cantidad de redes de contrabandistas se mantiene estable desde hace una década y la mayor concentración se encuentra en Latinoamérica, dijo Hatfield.
Lo que ha aumentado es el precio y la violencia relacionada con esta actividad. Hace diez años costaba unos 500 dólares viajar de México a Texas. Ahora hay que pagar hasta 2.000 dólares.
"Hay más competencia para traer gente ilegalmente", indicó Hatfield.
Las personas vinculadas con el terrorismo tratan de ingresar al país en forma legal, o con documentos falsos, manifestó Hatfield, pero las autoridades observan de cerca otros posibles métodos ahora que se reforzó la vigilancia.
Terra USA/AP

