América Latina
Los soldados parecían fuera de lugar en este sitio paradisíaco.
Montaban guardia frente a las entradas de hoteles lujosos sobre una playa de arena blanca, empuñando sus armas mientras inspectores tomaban medidas y analizaban documentos.
Turistas de todo el mundo pasaban a su lado mientras iban a recibir tratamientos en spas o a tomar sol en terrazas privadas desde las que se observan las aguas azul-verdosas del Caribe mexicano. Lucían un tanto asombrados, pero no les prestaban demasiada atención.
Todo cambió el lunes, cuando los soldados reaparecieron, esta vez acompañados por funcionarios del gobierno que colocaron carteles de "cerrado" en los ingresos a los hoteles y dijeron que regresarían el viernes para comenzar a desalojar a los huéspedes.
La clausura de al menos cinco hoteles exclusivos de las espectaculares playas de Tulum reavivó el debate sobre quién controla una de las pocas fajas costeras que todavía no han sido explotadas al máximo en la Riviera Maya. Otros cinco complejos próximos a las ruinas mayas de Tulum están siendo investigados.
Los visitantes que salen de Cancún y enfilan hacia el sur comprueban que casi toda la costa ha sido apropiada por cadenas de hoteles. Hay complejos enormes, con cientos de habitaciones y varias piscinas, además de florecientes complejos cerrados en los que se alquilan departamentos y clubes en la playa.
Cuando uno llega a Tulum, se encuentra con un pequeño pueblo dominado por la informalidad, que inicialmente atrajo a mochileros. Al principio, la mayoría de los hoteles consistían en cabañas sobre la arena, rodeadas de vegetación.
En tiempos recientes, no obstante, Tulum se transformó en un centro turístico caro, con inclinaciones ecológicas, en el que se paga hasta 500 dólares la noche, se puede practicar yoga en la playa y las habitaciones están decoradas en un estilo minimalista con diseño maya, cuentan con televisores de pantalla plana y plataformas para iPod alimentadas por energía solar.
Desde hace décadas que hay disputas por los títulos de propiedad. En este caso específico, lo que se discute es si los hoteles fueron construidos en un área protegida.
El fiscal Patricio Patrón dice que la tierra está protegida y que el gobierno se propone derribar los hoteles y dejar la zona en su estado natural. Señaló que por ahora no se enviarán las aplanadoras, sino que se dará a los hoteles la oportunidad de acudir a los tribunales.
John Kendall, propietario de Mezzanine, un hotel de diez habitaciones con restaurante y bar en la playa, afirmó que el gobierno quiere apropiarse de terrenos que valen millones de dólares.
"El pretexto es un invento", sostuvo.
Ari Kantrowitz, estudiante neoyorquino de visita aquí, declaró que él y su novia estaban en la piscina el lunes cuando aparecieron los funcionarios del gobierno y comenzaron a colocar carteles de "cerrado".
"Detrás de ellos, aparecieron cuatro individuos con uniforme militar, cascos y rifles M16. Fue algo surrealista", señaló. "Permanecimos sentados al borde de la piscina. Luego de un rato, llegué a la conclusión de que eran soldados del gobierno y no delincuentes".
Kendall se ha estado reuniendo a diario con sus huéspedes y asegurándoles que les conseguirá otros alojamientos si los obligan a irse el viernes.
Richard Beaver y su esposa no piensan quedarse a ver qué pasa. La pareja, de Nueva Zelanda, dijo que se irá el viernes por la mañana.
Habían llegado el lunes.
"Había individuos con armas. Mi esposa no se quería quedar", declaró Beaver. "Creíamos que veníamos a un lugar hermoso, pero lo que nos encontramos fue bastante inquietante".
Patron dijo que se permitirá a los huéspedes permanecer todo el tiempo que tenían planeado, incluso más allá del viernes, pero que no dejará que los hoteles reciban nuevos huéspedes.
Señaló que los hoteles deben presentar sus títulos de propiedad, están muy cerca de las ruinas mayas y fueron construidos en una zona para animales y vegetales protegidos.
"Estamos obligados a hacer cumplir la ley", afirmó.
Los propietarios de los hoteles aducen que llevan allí dos décadas en algunos casos, nunca han tenido problemas y ponen énfasis en la protección del medio ambiente.
Roberto Palazuelos, actor de novelas que preside la Asociación de Propietarios de Hoteles de Tulum, sostiene que el gobierno nunca completó dibidamente el papeleo por el cual se creaba una zona protegida en la década de 1980. Su Hotel Diamante K es uno de los cinco clausurados.
"Creo que quieren quedarse con la tierra y repartírsela entre ellos", afirmó.
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Terra/AP