América Latina
Por Ana María Fabbri
LA PAZ (Reuters) - El referendo revocatorio que celebrará Bolivia dentro de un mes podría agravar la crisis política en el empobrecido país, al agudizar las tensiones entre el Gobierno intentando imponer una nueva Constitución socialista y la oposición llamando a la resistencia.
En la consulta del 10 de agosto, los bolivianos deberán decidir si quieren que el presidente Evo Morales continúe en el poder para seguir con su plan de nacionalizar la economía, especialmente el rico sector hidrocarburífero.
Pero también deberán expedirse sobre el futuro de varios prefectos departamentales, la mayoría opositores y que iniciaron procesos de autonomía en sus distritos para evitar, según ellos, que el mandatario indigenista convierta al país en una nueva Cuba.
La turbulencia en Bolivia es seguida de cerca por la región, dado que el país es el principal proveedor de gas natural a Argentina y Brasil, y Morales es el mayor aliado del líder venezolano Hugo Chávez en su cruzada anti Estados Unidos.
De acuerdo a analistas, la tensión entre la empobrecida mayoría aborigen del occidente boliviano que respalda al Gobierno y los sectores más ricos del oriente liderados por el departamento de Santa Cruz, la capital económica del país, puede agudizarse tras el referendo.
"En el supuesto de que el presidente gane, será difícil pensar en una victoria porque, al menos, se va a ratificar la división del país y es altamente probable que el presidente pierda en el oriente," dijo Julio Lazarte, ex vocal de la Corte Nacional Electoral y profesor invitado en la Universidad de Sorbona de París.
Morales estara obligado a dejar su mandato si el "No" supera los más de 1,5 millones de sufragios y el 53,74 por ciento de los votos con los que el fue elegido en los comicios presidenciales de finales del 2005.
Analistas consideran difícil que los votos en contra lleguen a semejante nivel, con el oficialismo siendo fuerte en populosas áreas como La Paz, Oruro y parte de Potosí.
Pero, los nueve prefectos, la mayoría de los cuales en un principio llamaron a boicotear la consulta, fueron elegidos con porcentajes menores, de entre un 37,9 por ciento y un 48 por ciento, por lo que no se descarta que alguno sea derrotado.
Morales espera que el revocatorio reste poder a los proyectos de autonomía lanzados por cuatro prefectos opositores.
La disputa política, con tintes de confrontación regional y racial, es el mayor desafío que ha tenido el líder cocalero desde que llegó a la presidencia en enero del 2006.
Según Víctor Hugo Cárdenas, el único vicepresidente indígena que ha tenido el país, "los escenarios que generará el revocatorio serán más conflictivos y agravarán las tensiones entre el Gobierno nacional y los prefectos; entre el partido gobernante y los partidos de oposición; entre las ciudades y las provincias, entre el oriente y el occidente."
RESISTENCIA EN EL ORIENTE
Morales ha generado tanta resistencia en el oriente boliviano, la región más fértil del país más pobre de Sudamérica, que se le ha bloqueado el ingreso varias veces por ser considerado un personaje "non grato," incluso en ocasión de recibir a otro dignatario de Estado.
Para Lazarte, los políticos, sin proponérselo, han llevado al país por un camino que nunca debió haber tomado. "Nunca ha sido tan necesario el acuerdo y nunca ha sido tan distante la posibilidad de lograrlo como este momento," explicó.
Además, según los analistas, la figura del revocatorio no está incluida en la Constitución vigente, por lo que carecería de legalidad.
"Bolivia es el único país que enfrenta sus problemas de ese modo. Como la ley aquí no funciona y no hay lealtad institucional, los problemas se resuelven de esa forma," declaró Lazarte.
La oposición también ha echado dudas sobre la transparencia del comicio, acusando al Gobierno de inflar el padrón electoral en zonas tradicionalmente aliadas a Morales y por presuntas irregularidades en el reparto de cédulas de identidad.
"Ha sido una entrega no controlada, no transparente. Por ejemplo, en Cochabamba se hace entrega gratuita de los carnets en la casa de campaña del MAS (el partido oficialista). La situación, pues, es grave," dijo Lazarte.
(Por Ana María Fabbri, Editada por Alejandro Lifschitz)
Terra/Reuters