Bélgica-UE-Tratado
Bélgica concluyó el jueves la ratificación parlamentaria del Tratado europeo de Lisboa, transformándose en el vigésimo segundo país en validar un texto que debe permitir un mejor funcionamiento de la Unión europea pero cuyo porvenir es incierto tras su rechazo por Irlanda.
La ratificación parlamentaria se concluyó con el voto a favor de la asamblea regional flamenca tras un proceso muy complejo debido a la división lingüística entre belgas de habla holandesa y francófonos.
En total las dos cámaras del Parlamento federal del reino y las cinco asambleas regionales o comunitarias del país dieron su luz verde.
El Tratado aún está pendiente de la firma del Rey para completar la ratificación.
"En un país fundador de la Unión era importante que el Primer ministro pueda ratificar el tratado de Lisboa", indicó Peter Poulussen, portavoz del jefe de gobierno, Yves Leterme.
El presidente de la Comisión europea, José Manuel Barroso, felicitó a Bélgica, señalando que "el voto de hoy lleva a 22 la cantidad de países que ya finalizaron el proceso de ratificación del tratado de Lisboa".
"Es una señal fuerte que muestra cuán importante es que todos los Estados miembros sean escuchados en el proceso de ratificación", agregó.
El porvenir del tratado depende sin embargo de Irlanda, cuya población lo rechazó por referendo el último 12 de junio, sumando a Europa en una nueva crísis institucional, ya que si los 27 países miembros no ratifican el tratado no podrá entrar en vigor.
El proceso se complica por la incertidumbre sobre la ratificación por parte de la República checa, cuyo primer ministro, Mirek Topolanek, enfrenta una fuerte corriente euroescéptica y cuyo presidente, Vaclav Klaus, que debe firmarlo, ya no quiere ni oirlo mencionar tras el "no" irlandés.
Por su parte, el jefe de Estado polaco Lech Kaszinsky se niega a validarlo si los irlandeses no lo aprueban en un nuevo referendo.
Los dirigentes europeos esperan que Dublín aceptará organizar una nueva consulta aún si se debe conceder a Irlanda derogaciones específicas o nuevas garantías.
El presidente francés Nicolas Sarkozy deseó el jueves ante el Parlamento europeo que se encuentre una solución antes de fin de año.
En diciembre a más tardar, "me gustaría que se pongan las cosas sobre la mesa porque despues, en junio, hay elecciones europeas. Y me parece que no será demasiado pronto en diciembre para decir a los europeos: estas son las condiciones bajo las cuales van a poder votar seis meses más tarde" declaró.
Terra/AFP