América Latina
Por Fabián Andrés Cambero
PUNTO FIJO, Venezuela (Reuters) - Los presidentes de Colombia, Alvaro Uribe, y de Venezuela, Hugo Chávez, prometieron el viernes pasar la página e iniciar una nueva etapa en sus relaciones, tras solventar meses de crisis política e insultos personales con una conversación privada de dos horas.
La jornada se inició con un tibio apretón de manos entre los mandatarios y terminó entre risas y bromas en una rueda de prensa conjunta, en la que aseguraron que restablecieron las relaciones directas para retomar la cooperación energética, comercial y fronteriza.
"Termina con un gran optimismo de ambas partes. En esa conversación franca, cálida, (decidimos) voltear completamente la página de la borrasca que pasó (...) nos debíamos esa conversación," dijo Chávez, vestido con el característico rojo de su "revolución socialista."
"A partir de hoy comienza una nueva etapa," resumió el corpulento líder venezolano, que recibió a su colega en el Centro Refinador de Paraguaná (CRP), ubicado en el noroccidental estado Falcón.
Chávez se enemistó con Uribe en noviembre del 2007, cuando el presidente colombiano lo apartó abruptamente de su papel como mediador con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para lograr la liberación de varios rehenes, lo que desató un agrio enfrentamiento diplomático y personal entre los líderes.
Para Uribe, sentado a la derecha de su anfitrión y vestido con una camisa clásica azul claro, el encuentro fue "constructivo" y confesó que le reconoció a Chávez su error por no haberlo llamado cuando decidió apartarlo del proceso de intercambio humanitario con la guerrilla.
"Nada ha sido difícil (porque) donde no prospera el odio y permanece la hermandad, las dificultades se superan con menos dificultad," aseguró Uribe, quien no reveló qué reclamos le hizo a su homólogo.
Los presidentes de Venezuela y Colombia aseguraron que trabajarán unidos para impulsar el multimillonario comercio binacional, con saldo favorable para Bogotá, y aumentar la cooperación en temas de frontera, como la lucha contra el narcotráfico y el contrabando de gasolina.
PUNTO Y A PARTE
Pese al tono cordial, analistas creen que ambos dignatarios podrían hacer resurgir su enfrentamiento para opacar eventuales problemas internos en sus países, como hicieron en el pasado.
El desencuentro entre los países vecinos llegó a su punto álgido en marzo, cuando Venezuela envió tropas a la frontera y restringió el comercio bilateral con Colombia, luego que Bogotá atacara un campamento de las FARC en territorio ecuatoriano desatando la mayor crisis regional en años.
Tras la operación militar, en la que se abatió a un importante líder rebelde, Chávez llegó a decir que Uribe lideraba un "narcogobierno," que era un "mentiroso" y "mafioso" "lacayo del imperio estadounidense."
En tanto, el mandatario colombiano dijo que Chávez legitimaba el terrorismo de las FARC y que impulsaba un proyecto expansionista de su revolución en América Latina apoyado con los ingentes recursos petroleros.
Aunque Bogotá denunció que información incautada a los rebeldes demostraría que Caracas les habría dado apoyo financiero y llegó a amenazar con llevar a Chávez ante un tribunal internacional, los ánimos se calmaron recientemente, cuando el líder venezolano cambió su discurso hacia las FARC.
Ahora, ambos presidentes aseguraron que esta reunión marca un punto y aparte con los meses de enfrentamientos, y se despidieron con un apretón de manos, pero sin abrazarse, como les pidieron los periodistas congregados en la sala de prensa.
La cita venía marcada por el reciente éxito de Uribe en un sorpresivo y audaz rescate de 15 secuestrados por las FARC, incluyendo a la política franco-colombiana Ingrid Betancourt, operación que disparó los niveles de popularidad del mandatario colombiano.
Por su parte, el también popular mandatario izquierdista, quien ha criticado duramente las estrechas relaciones entre Uribe y Washington, llegó al encuentro tras unos meses complicados en el terreno doméstico y meses antes de enfrentar una elecciones regionales clave para su futuro político.
(Escrito por Enrique Andrés Pretel, editado por Javier Leira)
Terra/Reuters