América Latina
El gobierno mantiene su ofensiva contra las FARC y "sigue combatiendo" a su jefe Alfonso Cano, pero si el comandante guerrillero quiere desmovilizarse, las autoridades están abiertas a esa posibilidad, afirmó el domingo un alto asesor presidencial.
José Obdulio Gaviria, en una entrevista con la cadena radial Caracol, salió así al paso de versiones en torno a que el gobierno estaría buscando un contacto directo con Cano, jefe de las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), para presentarle propuestas de negociaciones.
"Creo que es muy artificiosa crear esa situación, como de que hay una alto comisionado o un altísimo representante, una avanzada del gobierno hacia el señor Cano. No; al señor Cano se le sigue combatiendo", dijo Gaviria, uno de los más cercanos colaboradores del presidente Alvaro Uribe.
Se estima que Cano se encuentra en una región del sureste del país y "el esfuerzo militar en esa zona ha sido enorme. Desde el 16 de febrero de este año comenzó una gran tarea que ha hecho, que (ha) mellado completamente el espíritu de lucha de la gente que acompaña a Cano y eso continua", agregó.
"Pero si el jefe de esa organización (rebelde), por lo menos de su propio grupo, entra en razón y quiere hacer una acuerdo para su desmovilización y reinserción, la política de 'seguridad democrática' (del gobierno) incluye esa opción" de dejar las armas, indicó Gaviria.
Cano asumió la jefatura de las FARC luego que la organización guerrillera anunciara en mayo pasado la muerte de su fundador y líder Manuel Marulanda, alias Tirofijo, ocurrida el 26 de marzo de un infarto, según un comunicado de los rebeldes.
Las versiones de la prensa local en torno a que el gobierno buscaría un contacto directo con las FARC, sin necesidad de recurrir a facilitadores colombianos o de países europeos, se vieron reforzadas cuando el viernes Uribe indicó que "ojalá hubiera ahora diálogo directo entre el gobierno de Colombia y los grupos guerrilleros y se hiciera la paz".
Pero ningún vocero oficial ha indicado hasta ahora cómo se buscaría ese contacto con la jefatura rebelde, en manos de quién estaría y exactamente con qué propuesta se presentaría, dado que desde que asumió su primer gobierno en 2002, se desconoce de algún contacto cara a cara entre funcionarios de Uribe y jefes de las FARC.
Gaviria dijo además que "para efectos de política gubernamental es absolutamente inocuo, no tiene ningún valor" el que las FARC dejaran de mencionar en un último comunicado, conocido esta semana, su vieja demanda de que el gobierno retire a la fuerza pública de los municipios de Pradera y Florida, al sureste del país, como garantía de seguridad para los voceros rebeldes que negocien un eventual canje o intercambio de secuestrados en poder del grupo insurgente por guerrilleros en prisión.
Terra/AP