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Marginado del escenario internacional durante mucho tiempo por su papel "desestabilizador" en Líbano y Oriente Medio, el presidente sirio Bachar Al Assad protagonizó este fin de semana en París un regreso con todas las luces, multiplicando las entrevistas a alto nivel.
Tras haber sido el protagonista indiscutido del sábado, cuando fue recibido con honores en el Palacio del Elíseo por el presidente francés Nicolas Sarkozy, Assad encadenó el domingo varias reuniones bilaterales y luego participó sonriente en el lanzamiento de la Unión por el Mediterráneo (UPM).
Assad se reunió con el presidente libanés Michel Suleiman, el secretario general de la ONU Ban Ki-moon, la canciller alemana Angela Merkel, el presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero y el primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan.
Turquía, que ha reforzado sus relaciones con Siria en los últimos años, desempeña desde hace unos meses un papel de mediador entre ese país e Israel, que han iniciado de este modo negociaciones indirectas.
Visiblemente feliz por su regreso al escenario internacional, Assad cenó el sábado con su esposa Asma y su hijos en un lujoso restaurante del barrio de la Ópera, cerca del hotel en el que se alojó.
Horas antes, el presidente sirio había obtenido un éxito absoluto ante la comunidad internacional por permmitir la elección de un presidente y la formación de un gobierno en Líbano.
Al anunciar una visita en septiembre próximo a Damasco, adonde ningún presidente francés ha viajado desde 2002, Sarkozy saludó el "papel esencial" de Siria en el proceso de paz en Oriente Medio.
Sarkozy también calificó de "histórica" la decisión de la próxima apertura de relaciones diplomáticas entre Siria y Líbano por primera vez desde su independencia.
Washington y varias capitales europeas se congratularon de inmediato ante este anuncio.
Además de la cuestión libanesa, la reanudación de las negociaciones indirectas con Israel también contribuyó a poner fin a cuatro años de polémica entre Francia y Siria.
Esta disputa conoció su punto culminate con el asesinato del ex primer ministro libanés Rafic Hariri en 2005, imputado en un informe de la ONU a los servicios secretos libaneses y sirios.
Damasco siempre ha desmentido su implicación en este crimen, lo que no ha impedido que Occidente colocara a Siria en el banquillo de los acusados.
En una declaración común franco-siria, Nicolas Sarkozy se comprometió a tratar de acelerar los tiempos para la firma de un Acuerdo de Asociación Siria-Unión Europea muy esperado por Damasco y bloqueado por la posición de Assad en los últimos tiempos.
En su nuevo papel protagónico, Assad declaró el domingo por la noche que "cualquier país que desee solucionar los problemas de Oriente Medio debe hablar con Siria", en una entrevista concedida a la televisión pública francesa France 2.
Assad aseguró por otro lado que ponía sus "esperanzas" en la próxima administración estadounidense, tras acusar a la administración actual "de no tener una visión para la paz".
Como única nota gris de la cumbre quedó el hecho de que Assad y el líder palestinos Mahmud Abbas no estuvieron en la sala de la sesión plenaria cuando Olmert tomó la palabra, según fuentes diplomáticas que rechazaron toda voluntad de boicot.
Terra/AFP