El Mundo
Las fuerzas militares estadounidenses reforzaron el lunes una remota base militar en Afganistán después que milicianos armados mataran a nueve soldados norteamericanos e hirieran a 15 el domingo.
El ataque fue el más sangriento contra el ejército de Estados Unidos en Afganistán en tres años y despertó dudas sobre la capacidad del ejército para contener a las milicias islámicas. Los ataques en el país son más complejos, intensos y mejor coordinados que hace un año, dijeron las autoridades militares.
Durante la madrugada del domingo, los milicianos armados con ametralladoras y granadas propulsadas con cohetes y morteros atacaron la base en el pueblo de Wanat, en la provincia montañosa de Kunar, en el noroeste del país. Los atacantes dispararon desde casas y una mezquita.
El ataque fue un intento coordinado de acabar con la base cercana a la frontera con Pakistán, que fue construida hace apenas tres días, dijo un representante de la Fuerza de Asistencia de Seguridad Internacional de la OTAN.
El funcionario, que prefirió mantener su anonimato porque no está autorizado a revelar información, estimó que los atacantes fueron varios centenares.
Los milicianos lograron matar a nueve soldados porque entraron a la base, dijo un militar que habló también en condición de anonimato. Añadió que 40 milicianos murieron en el ataque. Unos 15 soldados norteamericanos resultaron heridos.
El número de muertos mensuales entre las fuerzas estadounidenses y de la OTAN en Afganistán superó al número de víctimas al mes del ejército estadounidense en Irak en mayo y junio. El lunes pasado, un terrorista suicida atacó la embajada india en Kabul, matando a 58 personas, lo que significó el ataque más sangriento en la capital de Afganistán desde el 2001.
Los periodistas de The Associated Press Noor Khan en Kandahar y Rahim Faiez y Fisnik Abrashi en Kabul contribuyeron para esta nota.
Terra/AP