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Argentina: Gobierno y agro miden fuerzas con actos simultáneos

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15/7/2008 - 15:23(GMT)

Buenos Aires quedó dividida el martes entre dos multitudinarios actos antagónicos con los que el gobierno y los productores rurales, enfrentados desde hace más de cuatro meses, buscaron sumar presión al Senado, que el miércoles definirá si convierte en ley un controversial sistema de sistema de gravámenes a la exportación de granos.

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El agro se concentró en el barrio de Palermo mientras que a sólo cuatro kilómetros de allí, frente al Congreso, el ex presidente y actual jefe del Partido Justicialista (peronista) Néstor Kirchner encabezó una manifestación en apoyo al gobierno de su esposa Cristina Fernández.

Aunque no se dieron cifras oficiales sobre la cantidad de asistentes a ambos actos, según medios locales la movilización del campo reunió a 225.000 personas y la del oficialismo a unas 95.000.

Por primera vez desde que estalló la disputa en marzo, cuando el gobierno anunció el nuevo esquema de retenciones (gravámenes), los productores agropecuarios trasladaron su reclamo a la capital, donde recibieron el respaldo de sectores medios que realizaron varios "cacerolazos" contra la política oficial.

"Solicitamos a los señores senadores que voten a conciencia... La Argentina tiene una oportunidad histórica de la mano del campo, pero no nos ayuda una ley que atenta contra la producción", dijo Luciano Miguens, presidente de la Sociedad Rural Argentina.

"Mañana (miércoles) en el Senado hay la oportunidad de enderezar las cosas. Hay gente que quiere votar por el pueblo y está siendo apretada (presionada) por el gobierno. Desde acá sepan que vamos a darles nuestro apoyo para que se jueguen por el país", agregó Mario Llambías, titular de Confederaciones Rurales Argentinas.

La multitud estaba constituida por una amalgama heterogénea de manifestantes que incluía a habitantes de barrios elegantes de capital, comerciantes y profesionales de clase media, peones de campo y grupos de izquierda que se identifican con el reclamo del agro.

Del acto del campo también participaron los líderes de la oposición y peronistas no alineados con Kirchner.

El miércoles, el Senado tratará en el recinto el proyecto oficial que ratifica el nuevo esquema de retenciones que ata el impuesto a la cotización de los granos en el mercado internacional y que desató cuatro huelgas agrarias que paralizaron el país y provocaron desabastecimiento de alimentos y combustible.

El oficialismo --que posee mayoría en ambas cámaras del Congreso-- consiguió que los diputados dieran media sanción a la iniciativa. Si el Senado la aprueba sin cambios, se convertirá en ley.

Pero todo hace prever una votación reñida. De los 72 senadores que integran la cámara alta, 34 han anticipado que rechazarán el proyecto oficialista y 33 que lo aprobarán. Los cinco restantes se mantienen indecisos y son el preciado botín que gobierno y agro se disputan.

"Respetaremos la decisión del Congreso Nacional sea cual fuere. No venimos a apretar (presionar) a nadie", aseguró Kirchner durante su discurso. "Las retenciones permiten que se pueda comer a costos nacionales", añadió.

Junto a Kirchner, en el gigantesco escenario montado de espaldas al Palacio Legislativo, se ubicaron gobernadores, gremialistas y líderes de organizaciones sociales.

Kirchner tuvo un discurso fluctuante. Por momentos conciliador y en otros pasajes, agresivo. Tras pedirle a los productores rurales que "apliquen toda la solidaridad que se pueda" volvió a vincularlos a los sectores sociales que apoyaron las dictaduras en el pasado.

Las organizaciones rurales anticiparon que si la cámara alta ratifica las retenciones recurrirán a la justicia, llegando incluso a la Corte Suprema, para reclamar la anulación de los impuestos a los que consideran inconstitucionales y confiscatorios.

El gobierno sostiene que las nuevas retenciones son una herramienta de redistribución de la riqueza porque impiden que se traslade al mercado local el aumento internacional en el precio de los alimentos, y son un freno a la "sojización" del país en perjuicio de otros cultivos como el trigo y el maíz.

A precios corrientes, las nuevas retenciones implican un alza de más del 10% en la tasa a la venta al exterior de soja, de la que Argentina es el tercer productor mundial.

Terra/AP

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