Jefe militar
Aprovechando el mal momento de las FARC, el Gobierno busca un contacto directo con el máximo líder de esa guerrilla, Alfonso Cano, para negociar un acuerdo y lograr la libertad de otros 25 rehenes de carácter político e incluso un acuerdo de paz que ponga fin al conflicto interno de más de cuatro décadas que cobra miles de vidas.
Pero Padilla sostuvo que el grupo guerrillero que se mantiene en un repliegue estratégico por la ofensiva militar que ordenó Uribe y que tiene el apoyo de Estados Unidos aún no está decidido a un diálogo de paz, aunque reiteró que las FARCenfrentan lo que denomina "el fin del fin."
"Ellos están muy desconcertados, saben que la inteligencia del Estado colombiano está a un nivel muy alto, que ha sido capaz de penetrar sus estructuras al más alto nivel y también conocen, son consientes que al interior de sus estructuras existe un grado de corrupción," afirmó.
Padilla dijo que las FARC no tienen un ideal político por el que luchar y que el dinero del narcotráfico se convirtió en un botín como lo demuestra la reciente deserción de un sobrino de su jefe militar, Jorge Briceño, alias "El Mono Jojoy," quien huyó con una millonaria suma de dinero.
"Están navegando en un mar de corrupción que los pone en enorme contradicciones entre ellos mismos," aseguró.
El comandante de las Fuerzas Militares admitió que no se descarta la posibilidad de un rescate militar de los otros 25 rehenes políticos y reveló que se encuentran en medio de una zona selvática bajo la custodia de otros jefes diferentes a los dos capturados en la liberación del 2 de julio.
Terra/Reuters
