INTERNET
Luis Uribe Los Ángeles, 15 jul (EFE)- El robo y la comercialización de información a través de la red se han convertido en una organización con niveles y funciones especializadas que opera con eficiencia y crece a pasos agigantados, según un informe dado a conocer hoy.
"En los últimos 18 meses hemos estado observando cómo las ganancias del mercado del crimen cibernético maduran rápidamente", afirmó Yuval Ben-Itzhak, director ejecutivo de tecnología de Finjan, empresa de seguridad cuyo centro de investigación Malicious Code Research Center (MCRC) realizó el reporte.
Según Ben-Itzhak, los robos de información a través de la Internet mediante el uso de tecnología han adquirido una estructura organizativa muy similar a la de los negocios "en el mundo real".
"Así como Internet crece y se multiplica cada día, generando innovadoras ideas y recursos hasta hace poco ni siquiera soñadas, al mismo ritmo el riesgo del robo de información crece en velocidad y sofisticación", comentó Melissa Rodríguez, una programadora de sistemas que trabaja en el diseño de "software" especializado.
"Para darnos una idea del problema, pensemos que así como hay profesionales dedicados de tiempo completo a diseñar programas que se adaptan a las necesidades específicas de una empresa, igualmente existen programadores cuya única obsesión es romper las seguridades para infiltrar la información de las compañías", destacó Rodríguez al comentar con Efe los resultados del informe.
Por su parte, la investigación muestra que las organizaciones delictivas que operan a través de Internet tienen sofisticados modelo de precios, estructuras de negocios refinados para operación óptima, zonas de operación criminal y campañas para la mejor distribución del material hurtado.
"Esto hace a los negocios de hoy todavía más vulnerables a los ataques del crimen cibernético, considerando especialmente la madurez de ese mercado y lo bien estructurado de las organizaciones criminales", señaló Ben-Itzhak.
Dentro de las organizaciones dedicadas a la delincuencia cibernética, la investigación encontró una eficiente y bien diseñada estructura organizativa, similar a la de las empresas comerciales.
Un "jefe" de la organización, opera como un empresario negocios y no ejecuta por sí mismo ningún crimen cibernético.
Dependiendo directamente de él, un "subjefe" maneja directamente las operaciones, proveyendo los programas para infiltrar las redes ("Trojans") y los controles de comando (C&C, en inglés) de esos programas.
Los "administradores de campañas" reportan directamente al subjefe, dirigiendo sus propias campañas de búsqueda y obtención fraudulenta de información.
Para este fin, utilizan sus "redes afiliadas" como canales de distribución para efectuar los ataques y robar la información. El "botín cibernético" es vendido por "revendedores" que cumplen la misma función de un vendedor especializado en el mundo legal de los negocios.
Estos revendedores no efectúan ni participan en ningún tipo de ataque cibernético.
Como medida de prevención, el reporte recomienda que las empresas revisen cuidadosamente sus prácticas de seguridad para garantizar una protección confiable.
El diseño de protección basado en distintos niveles y capas de seguridad es una manera efectiva de bloquear las últimas amenazas de los ladrones cibernéticos, explica el informe.
Por otra parte, la aplicación de las últimas soluciones disponibles, como es la inspección de seguridad en tiempo real, diseñada para detectar y bloquear cualquier ataque en el momento de su ocurrencia, en la forma más efectiva de mantener protegida la información, destaca el reporte.
El informe de 2007 del Centro de Quejas de Delitos de Internet, una alianza entre la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), el National White Collar Crime Center (NW3C) y el Departamento para Asistencia de Justicia (BJA), presentó cerca de 2.600 quejas de delitos por Internet en California, de los cuales el 59 por ciento estaba relacionado con fraudes de subastas o estafas de mercancía y el 2,1 por ciento reportes de fraudes de instituciones financieras.EFE lu/ma
Terra/EFE