América Latina
Por Luis Jaime Acosta
BOGOTA (Reuters) - Las FARC, pese a los recientes golpes militares, a la deserción de miles de sus combatientes, al llamado de la comunidad internacional y a la corrupción en sus filas, aún no tienen la voluntad de negociar la paz con el Gobierno de Colombia, dijo el martes un alto jefe militar.
El comandante de las Fuerzas Militares de Colombia, general Freddy Padilla de León, aseguró que el único camino que le queda al Gobierno es enfrentar y combatir a la guerrilla porque los máximos líderes del grupo rebelde no terminan de entender que la opción es negociar y aceptar la mano tendida del presidente Alvaro Uribe.
"Los colombianos no podemos llevarnos a engaños, pienso que no hay los elementos suficientes como para que las FARC piensen que están en una situación de entender esta oportunidad que generosamente está brindando el pueblo colombiano a través de su presidente, de su Gobierno," dijo el oficial en una entrevista con Reuters.
"Así que, mientras eso ocurre, nosotros tendremos que perseverar en nuestro empeño. La firme voluntad del Gobierno y del pueblo colombiano de enfrentarlos se debe mantener," precisó Padilla de León en su oficina en el oeste de Bogotá.
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) sufrieron hace dos semanas su peor derrota militar y política después de que el Ejército rescató en una audaz operación en la que no disparó un solo tiro a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, a tres estadounidenses y a 11 efectivos del Ejército y de la Policía.
Los rehenes de alto perfil rescatados hacían parte de un grupo de 40 personas que la guerrilla buscaba intercambiar con el Gobierno por 500 rebeldes presos.
A ese hecho se sumó la muerte de al menos cinco influyentes comandantes de la guerrilla en el último año, incluido Raúl Reyes quien perdió la vida en un ataque de militares colombianos en Ecuador y la deserción de unos 9.000 combatientes desde que Uribe asumió el poder en el 2002.
VENTAJA DEL MAL MOMENTO
Aprovechando el mal momento de las FARC, el Gobierno busca un contacto directo con el máximo líder de esa guerrilla, Alfonso Cano, para negociar un acuerdo y lograr la libertad de otros 25 rehenes de carácter político e incluso un acuerdo de paz que ponga fin al conflicto interno de más de cuatro décadas que cobra miles de vidas.
Pero Padilla sostuvo que el grupo guerrillero que se mantiene en un repliegue estratégico por la ofensiva militar que ordenó Uribe y que tiene el apoyo de Estados Unidos aún no está decidido a un diálogo de paz, aunque reiteró que las FARC enfrentan lo que denomina "el fin del fin."
"Ellos están muy desconcertados, saben que la inteligencia del Estado colombiano está a un nivel muy alto, que ha sido capaz de penetrar sus estructuras al más alto nivel y también conocen, son consientes que al interior de sus estructuras existe un grado de corrupción," afirmó.
Padilla dijo que las FARC no tienen un ideal político por el que luchar y que el dinero del narcotráfico se convirtió en un botín como lo demuestra la reciente deserción de un sobrino de su jefe militar, Jorge Briceño, alias "El Mono Jojoy," quien huyó con una millonaria suma de dinero.
"Están navegando en un mar de corrupción que los pone en enorme contradicciones entre ellos mismos," aseguró.
El comandante de las Fuerzas Militares admitió que no se descarta la posibilidad de un rescate militar de los otros 25 rehenes políticos y reveló que se encuentran en medio de una zona selvática bajo la custodia de otros jefes diferentes a los dos capturados en la liberación del 2 de julio.
"Están secuestrados, pero no olvidados, vamos a perseverar hasta verlos de regreso al seno de sus hogares, sanos, salvos y libres," afirmó.
Padilla negó que el comando militar que rescató a los 15 rehenes haya utilizado emblemas del Comité Internacional de la Cruz Roja u otra organización humanitaria, como lo han revelado algunos informes de prensa.
También descartó que el rescate haya sido producto de un pago a los dos jefes de la guerrilla capturados y quienes serán extraditados a Estados Unidos.
(Reporte de Luis Jaime Acosta; Editado por Silene Ramírez)
Terra/Reuters