El Mundo
Políticos, soldados, parientes y amigos compartieron el jueves los cánticos solemenes de un rabino militar durante el sepelio de uno de los dos soldados de Israel repatriados en un intercambio de prisioneros con milicianos libaneses.
Ehud Goldwasser fue uno de los soldados cuyos restos fueron entregados el miércoles por Jezbolá en un intercambio por cinco reos libaneses y los restos de unos 200 milicianos.
El ataúd de madera con los restos de Goldwasser fueron sepultados, en presencia de millares de dolientes en la ciudad norteña de Nahariya, por militares que portaban las gorras púrpuras de un bridgada de elite. La viuda, Karnit Goldwasser, permaneció abrazada a su suegro mientras ambos sollozaban.
En apego a la tradición judía, el padre de Goldwasser, Shlomo, vistió una camisa rasgada en la parte delantera en señal de duelo. Más tarde, un rabino militar recitó el Kaddish, la oración judía de duelo.
El funeral del otro soldado, Eldad Regev, tendrá lugar más tarde.
Mientras, cuatro camiones con remolque que transportaban los ataúdes con los restos de los alrededor de 200 milicianos libaneses y palestinos avanzaban desde el sur del Líbano hacia Beirut.
Los dolientes presentes arrojaron pétalos de rosa y arroz a los féretros mientras salían del puerto de Naqoura, donde se realizó el intercambio.
Los ataúdes fueron envueltos en la bandera libanesa y el estandarte de Jezbolá y cubiertos con coronas funerarias. Un cartel sobre uno de los camiones decía "Los mártires de la victoria".
La captura de los dos soldados en el 2006 desató un duro conflicto armado entre Israel y Jezbolá. El intercambio fue mediado durante 18 meses por un funcionario alemán que designó la ONU.
Terra/AP