El Mundo
La Corte Suprema confirmó el jueves la absolución de uno de los principales sospechosos de los atentados del 2004 contra trenes de Madrid, al rechazar una apelación con el argumento de que ya había sido hallado culpable del mismo delito en Italia.
El egipcio Rabei Osman es uno de los tres presuntos cerebros de los ataques que fueron exonerados de homicidio en masa durante un juicio en Madrid en octubre.
La corte resolvió que debido a que Osman había sido sentenciado a ocho años de prisión en Italia, no podía ser condenado de nuevo por el mismo delito, dijo un funcionario del tribunal a The Associated Press a condición del anonimato debido al protocolo de la institución.
Los fiscales españoles habían alegado sin éxito que Osman estaba apelando su sentencia en Italia, con la intención de que pudiera ser procesado en España.
En España, tanto fiscales como acusados pueden apelar decisiones de cortes menores.
La mañana del 11 de marzo del 2004 estallaron diez bombas ocultas en mochilas a bordo de cuatro trenes atestados de pasajeros, con un saldo de 191 muertos y al menos 1.800 heridos en el peor ataque de islamistas en Europa.
Una investigación de dos años en España concluyó que el atentado fue cometido por extremistas locales, inspirados por el llamado de al-Qaida para tomar las armas, pero sin relación directa con el líder de la red terrorista Osama bin Laden.
En el juicio de cinco meses que terminó en octubre, 21 personas _incluidos tres autores intelectuales_ fueron encontrados culpables. Otras siete, Osman entre ellos, fueron absueltas.
La Corte Suprema absolvió también a otros cuatro hombres que habían sido declarados culpables de delitos menores y sentenciados a penas de prisión entre 12 años y perpetua. Los cuatro son Basel Ghalyoun, Mouhannad Almallah Dabas, Abdelilah el Fadual el Akil y Raúl González.
Además, redujo ligeramente las sentencias de otros y anuló la absolución de Antonio Toro, acusado de intercambiar explosivos usados en el ataque por drogas y dinero. Había sido condenado a 12 años de cárcel.
El reportero Harold Heckle de AP contribuyó en la información.
Terra/AP