IRÁN-NUCLEAR
Isabel Saco Ginebra, 18 jul (EFE)- La cuestión nuclear iraní podría dar mañana un giro alentador, cuando se reúnan en Ginebra el jefe de la diplomacia europea, Javier Solana, y el negociador de Irán, Said Jalili, quienes -en un hecho inédito- dialogarán en presencia de un alto representante de Estados Unidos: William Burns.
Esta será la primera vez desde la Revolución Islámica de 1979 que un enviado estadounidense de tan alto nivel como Burns se siente en la misma mesa que un representante oficial de Irán.
El subsecretario de Estado para Asuntos Políticos de Estados Unidos, William Burns, asistirá a ese encuentro, aunque Washington ya ha aclarado que sólo escuchará y no participará formalmente en las discusiones, en las que Jalili deberá entregar la respuesta final de su Gobierno a la última propuesta de Solana.
En nombre de los países negociadores (los cinco del Consejo de Seguridad de la ONU: Estados Unidos, Reino Unido, Francia, China y Rusia; más Alemania), Solana entregó a mediados de junio una oferta a Irán, que incluye un paquete de incentivos para que este Estado suspenda el enriquecimiento de uranio y las negociaciones puedan reanudarse de modo positivo.
Sin embargo, la propuesta occidental también abre la puerta a un período de pre-negociación, durante el cual Irán podría continuar con esa actividad, pero se comprometería a no poner en marcha nuevos centrifugadores.
A cambio, las seis potencias no adoptarían sanciones en su contra.
La reunión de Ginebra, que se celebrará en el Ayuntamiento de esta ciudad, ubicado en el casco antiguo, ha generado una gran expectativa ya que, justamente, llega precedida de una oferta occidental que revela cierta flexibilidad y que podría contribuir a moderar el clima creado hasta ahora por Teherán.
La Unión Europea e Irán pidieron a Suiza, que tiene la neutralidad como pilar fundamental de su política exterior, que organizara este encuentro.
El Gobierno helvético ha señalado que "alienta a los diferentes participantes a buscar una solución, basada en medidas que instauren una confianza mutua", que es de lo que ha carecido este proceso hasta ahora.
Los observadores estiman que esta reunión podría abrir una nueva fase diplomática, caracterizada por una rebaja del tono agresivo mantenido por Teherán hasta ahora para defender su actividad nuclear que -asegura- sólo tienen fines civiles, así como por una actitud más conciliadora por parte de Occidente.
Con Irán se ha venido utilizando una estrategia de aislamiento, que ha llevado a que el Gobierno iraní se atrinchere en su posición defensiva.
Sin embargo, el viento parece soplar a favor de la diplomacia y el propio Solana, aunque ha tratado de mantenerse cauto, ha manifestado en estos días que ve "una cierta apertura a la negociación" en la respuesta inicial iraní a su propuesta.
A pocas horas de la reunión, las versiones de que se podría anunciar la creación de una Sección de Interés de Estados Unidos en Teherán (como la que existe en Cuba) se han multiplicado.
No obstante, en público, los países involucrados prefieren reservarse los comentarios optimistas, como lo ha hecho el ministro francés de Asuntos Exteriores, Bernard Kouchner, quien dijo que la última respuesta iraní tuvo un tono "dialogante, pero no sobre lo esencial".
Por su parte, el viceministro iraní de Asuntos Exteriores para Europa, Mehdi Safari, menciona hoy -en una entrevista al diario suizo "Le Temps"- la posibilidad de que en la reunión de mañana se pueda "fijar un calendario para futuras negociaciones".
Más aún, señala que "quizás haya avances que nadie se espera" y adelanta que, aunque todavía no se ha recibido una solicitud formal, Irán está listo para "acoger favorablemente una Sección de Intereses de EEUU". EFE is/ava/cbm
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