Nueva York
El funcionario pidió no ser identificado pues tiene prohibido hablar públicamente del caso.
Acosta de Vargas tuvo su primer problema con las autoridades federales en el 2000, cuando se lo acusó de tráfico de heroína. Fue deportado un año más tarde.
Pero a fines de 2003, dijeron investigadores, retornó a Estados Unidos y usó tácticas que parecen sacadas de un manual de la policía.
Su banda pagó a informantes para que les ofrecieran los nombres y paraderos de los narcotraficantes que actuaban en la ciudad de Nueva York.
Luego de eso, sus hombres efectuaron vigilancia de sus presas durante días o inclusive semanas. En ocasiones usaron dispositivos de seguimiento vía satélite, y una computadora.
Terra/AP