América Latina
El presidente Alvaro Uribe y su colega brasileño Luiz Inácio Lula da Silva instalaron en la capital colombiana un encuentro empresarial, como parte de una agenda de cooperación comercial y de seguridad en una visita oficial de dos días.
Lula aseguró en su discurso ante unos 200 empresarios de los dos países que en el mundo de hoy no debe "existir mezquindad política entre los iguales" y que es necesario diversificar "las relaciones comerciales para que no quedemos dependientes de un único socio".
Uribe expresó a su par brasileño la necesidad de que su país incremente la inversión en Colombia a fin de superar las barreras de infraestructura y de los biocombustibles.
En Colombia operan más de 30 grandes empresas brasileñas, incluida Avianca, la firma aérea insignia de este país, que fue vendida a un empresario carioca, así como en los sectores siderúrgicos y del petróleo.
Lula comentó, sobre las exigencias en la ronda de Doha en Ginebra, que Europa no disminuya sus relaciones agrícolas con los países pobres y en desarrollo. "Queremos negociar, pero no deseamos impedir que nuestros países tengan la oportunidad de desarrollarse en el siglo XXI" como otras naciones pudieron hacerlo el siglo anterior.
Indicó que era optimista en obtener "un acuerdo en el que los países pobres puedan tener una oportunidad mejor en el comercio internacional".
También se refirió a las leyes europeas de inmigración que dificultan "cada vez mas el tránsito de latinoamericanos y africanos".
"Es como si una familia aquí en Colombia o en Brasil, pudiese haber mejorado su nivel de vida y no quisiese recibir a sus parientes pobres", dijo Lula. "La única cosa que deseamos exigir es que el tratamiento a nuestros hermanos sea el mismo que les dimos a ellos cuando vinieron para acá", señaló.
Asimismo señaló que es importante estudiar y analizar el precio del petróleo, los precios de los alimentos y las tasas de inflación.
Uribe agradeció a Lula la invitación que le hizo a la estatal Ecopetrol para que participara en los bloques de producción de combustible en pozos petroleros recientemente hallados en Brasil.
Asimismo le informó que a pesar de los 1.645 kilómetros de frontera común la comunicación terrestre entre los dos países es casi nula. El gobernante colombiano explicó que se están haciendo esfuerzos para contratar grandes vías de competitividad y para ellos necesitan de la presencia de Brasil.
La balanza comercial entre los dos países favorece a Brasil, cuyas exportaciones a Colombia superan los 2.200 millones de dólares mientras que las colombianas no llegan a los 500 millones de dólares.
Tras una junta en la casa de campo presidencial de Hato Grande, al norte de Bogotá, Lula señaló en rueda de prensa la importancia de la construcción de un ferrocarril que será financiado por Brasil a un costo de 650 millones de dólares, procurando el desarrollo de tres departamentos colombianos y que transportaría 10 millones de toneladas de carbón anuales.
Afirmó que la participación de Colombia en el Consejo de Defensa Sudamericano es necesaria, y que la participación de la CAN con Mercosur "es una prueba de que todos nosotros (los países latinoamericanos) estamos entendiendo que juntos seremos mucho más soberanos, económicamente mucho mas desarrollados y socialmente mucho más justos para nuestros pueblos".
Uribe de inmediato comunicó que la "decisión de Colombia hoy es ingresar al Consejo de Seguridad de Sudamérica".
Lula señaló que su país no quiere "ser sólo un vendedor de armas de defensa para Colombia" y busca producir material de defensa en sociedad con "los países de América del Sur".
"Colombia es un país que tiene deseo y potencial" en esa materia, añadió Lula.
Aseguró que nunca participaría en una facilitación o intermediación con un grupo armado irregular sin la previa autorización del presidente Uribe.
Los dos jefes de Estado viajan el domingo a Leticia, ciudad amazónica a unos 1.100 kilómetros al sureste de Bogotá, para celebrar allí el día nacional de Colombia, en compañía del presidente peruano Alan García quien también sostendrá una junta con sus colegas de Colombia y Brasil.
Terra/AP