INMIGRACIÓN
Charlotte (Carolina del Norte), 21 jul (EFE)- Al menos dos de los activistas pro-inmigrantes más destacados de Carolina del Norte han sido blanco de amenazas y mensajes de odio por defender a la comunidad hispana.
Tony Asion, director de El Pueblo, la organización de defensa más grande del estado con sede en Raleigh, confirmó a Efe que "es común" recibir correspondencia con "tono racista y de odio".
"No estoy preocupado por mi persona sino por la seguridad del personal. Están un poco nerviosos pero hemos tomado medidas de precaución", afirmó a Efe Asion, un ex -patrullero de caminos y quien asumió la dirección de El Pueblo el pasado marzo.
El director de El Pueblo se refiere a la instalación de una cámara y sistema de seguridad que permite controlar el acceso de los visitantes a la oficina de la organización.
La inmigración indocumentada se ha convertido en un tema esencial de discusión en este estado e inclusive punto central de campañas políticas de aspirantes a cargos públicos.
En Carolina del Norte se han aprobado medidas que impiden a los indocumentados estudiar en colegios comunitarios y posee el mayor número de condados que han puesto en práctica en la nación programas de identificación de estado migratorio de detenidos en cárceles locales.
Según Asion, lo más alarmante -hasta ahora- han sido dos cartas de amenaza de muerte con bomba y exigencias de que se "regrese a México".
"No he ido a la policía porque es muy poco lo que pueden hacer.
Es parte del trabajo y mientras más salgo en los medios de comunicación más me van a atracar", enfatizó.
Para Andrea Bazán, presidenta de la Fundación Comunitaria Triángulo y recién nombrada directora de la junta de directores de La Raza, ya no se trata más sobre inmigración o debate sobre nuevas políticas sino "odio".
Bazán dijo al periódico "The News & Observer" que en los últimos meses ha recibido llamadas "mal intencionadas" en su vivienda y que ha sido tema de "conversaciones violentas" en diferentes blogs.
Inclusive Bazán, de origen argentino y ex - directora de El Pueblo, tuvo que enviar a sus hijos a pasar unos días en junio con su ex-esposo por temor a algún tipo de ataque.
La activista comunitaria se ha reunido con las autoridades locales para mantenerlos informados de las amenazas que ha recibido.
EFE.
av/cs
Terra/EFE