América Latina
La presidenta Cristina Fernández tomó juramento el jueves al nuevo jefe de gabinete Sergio Massa, quien aseguró que buscará recomponer el diálogo con la oposición, los gobernadores y los agricultores que mantuvieron un duro conflicto con el gobierno por un impuesto a la exportación de granos, finalmente rechazado.
En diálogo con distintas radios y periódicos, Massa sostuvo que "lo importante será tomar como desafío los temas de agenda pendientes y los que vayan surgiendo. Habrá mucho diálogo con los gobernadores, con los legisladores, con los intendentes, con los sectores sociales, con los empresarios".
Massa fue designado el miércoles tras la intempestiva renuncia de Alberto Fernández, quien ocupaba el cargo desde 2003, cuando asumió la presidencia Néstor Kirchner, esposo de la actual mandataria Cristina Fernández.
"Suerte", le dijo la presidenta al tomarle juramento en un concurrido acto en la Casa de Gobierno. Allí estuvieron ministros, gobernadores y hasta el titular de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Julio Grondona, que conoce a Massa por su paso como presidente del club Tigre.
Massa, hasta el miércoles fue alcalde de la localidad de Tigre, tiene 36 años y se convirtió en el ministro más joven del gabinete.
La renuncia de Fernández sobrevino a la derrota sufrida por el gobierno la semana pasada cuando el Senado --con el decisivo voto del vicepresidente de la nación Julio Cobos-- rechazó el proyecto oficial que buscaba ratificar el nuevo esquema de gravámenes a la venta exterior de granos, lo que desató cuatro huelgas agrarias y múltiples protestas que paralizaron al país.
El conflicto reveló las primeras fisuras en el frente oficialista: varios gobernadores del peronismo --partido que lidera Kirchner-- rechazaron públicamente las nuevas retenciones aplicadas por el gobierno en marzo al tiempo que otros tantos legisladores aliados votaron en contra del proyecto enviado el Congreso por la Presidenta en junio, en un intento por descomprimir la tensión.
Massa aseguró que "con el campo hay que ponerse a trabajar. Es una de las cuestiones que tenemos que tratar".
En diálogo con radio 10, Alberto Fernández justificó su alejamiento diciendo que "me voy convencido de haber hecho lo que tenía que hacer. Cuando uno está en un espacio de poder y es poco lo que aporta, está haciendo un mal uso del poder", señaló.
Una encuesta de la empresa de monitoreo Ibarómetro, reveló que el 50,5% de 700 consultados vía telefónica en capital y conurbano bonaerense consideró "positiva" la salida del funcionario y el 53,8% confía en una buena gestión de Massa.
"Entendí que debía decirle a la Presidenta que este es un nuevo tiempo. Hay cosas que vemos distintas. Es un momento para ver las cosas que han pasado y cambiar", añadió.
Según analistas, con su dimisión Fernández buscó forzar a la Presidenta a realizar más cambios en el gabinete, como reclama la oposición.
Los funcionarios más cuestionados son el ministro de Planificación Federal e Infraestructura, Julio De Vido, y el secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno, las caras más representativas del "ala dura" del gobierno y que vienen desde la gestión de Kirchner.
De Vido maneja el mayor presupuesto del gabinete, es responsable de las licitaciones de obras públicas y de los millonarios subsidios que otorga el Estado a las empresas de servicios públicos.
Moreno fue el principal defensor de los gravámenes y promotor de un rígido esquema de control de precios que hasta ahora no ha tenido éxito. También ha sido acusado de presionar a productores y de intervenir directamente en el Instituto Nacional de Estadística y Censos para manipular el índice oficial de inflación, hasta tres veces menor al que estiman analistas y consultores privados.
Siete de cada 10 consultados por Ibarómetro dijeron que debe haber más cambios en el gabinete.
Terra/AP