América Latina
Por César Illiano
BUENOS AIRES (Reuters) - Los fríos números indican que Argentina no tiene un problema fiscal o de financiamiento, pero los analistas advierten que si el Gobierno comete nuevos errores políticos o mantiene su extendida red de subsidios, el escenario puede complicarse.
La economía argentina avanza en su sexto año consecutivo de fuerte expansión con una alta inflación y una recaudación impositiva que crece a saltos por el aumento de precios, el fuerte consumo doméstico y las exportaciones.
Pero la presidenta, Cristina Fernández, atravesó cuatro de sus siete meses de gestión batallando con el sector rural por una polémica alza de impuestos -que buscaba captar 2.000 millones de dólares anuales- y finalmente debió desactivar el plan luego de que fuera rechazado por el Congreso.
La contienda desató una crisis política que derivó en la renuncia del jefe de Gabinete, de un ministro de Economía y del Secretario de Agricultura, y en un quiebre del gobernante peronismo en el parlamento, lo que podría dificultar la aprobación de nuevas leyes que requiera el Gobierno.
Otra crítica de los analistas apunta a que Fernández decidió profundizar el cuestionado sistema de subsidios que permite que los argentinos -ricos y pobres- paguen tarifas de gas, luz, transporte y gasolinas a los menores precios de la región, y esa factura sigue creciendo.
Los subsidios en el área de energía, transporte y alimentos crecieron un 65 por ciento en el primer semestre a 20.341,2 millones de pesos (6.653 millones de dólares), una pesada carga para el presupuesto.
Los cálculos privados indican que la cuenta anual en subsidios superará los 30.000 millones de pesos, y el economista liberal Manuel Solanet cree que ese sistema debe desactivarse antes de que sea demasiado tarde.
"Hay riesgo de que el agotamiento fiscal haga inevitable el sinceramiento de los precios retrasados y que ello produzca un golpe de inflación y genere una súbita caída de la confianza," escribió en una columna de opinión.
Algunos analistas advierten que en este contexto, la decisión de la mandataria de estatizar la línea aérea de bandera, que según los cálculos privados pierde unos 30 millones de dólares por mes, no es la mejor señal.
"La decisión de tomar la compañía exacerbará la cada vez más precaria situación fiscal del país," dijo la consultora Stratfor en un informe.
NUMEROS OFICIALES
El Gobierno responde las críticas con sus números.
El superávit primario acumulado en el primer semestre fue de 20.309,5 millones de pesos frente a la meta anual de 28.242 millones, y el secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa, dijo esta semana que se está controlando el gasto.
En abril el gasto público creció un 55 por ciento interanual, pero esa cifra cayó a un 40 por ciento en mayo y al 31 por ciento en junio, según explicó Pezona esta semana.
"Tengo instrucciones de la presidenta de trabajar el tema de la administración del presupuesto. Me pidió que sostengamos el nivel de responsabilidad fiscal," dijo el miércoles por la noche el nuevo jefe de Gabinete, Sergio Massa, en una clara señal hacia los mercados.
La consultora Economía & Regiones coincidió en que el gasto comenzó a desacelerarse en el primer cuatrimestre al crecer a un ritmo menor que los ingresos.
"No obstante, a partir del mes de mayo se empieza a quebrar esa tendencia, ya que el gasto primario (31,6 por ciento) vuelve a crecer por encima de los recursos (26,8 por ciento), lo cual se replicó durante el mes de junio," advirtió.
FINANCIAMIENTO
El creciente interés de los analistas por la situación fiscal de Argentina también despierta inquietud en los acreedores, dado que el país aún posee una mala imagen a tres años de haber cerrado una gigantesca reestructuración de deuda luego de declarar una masiva cesación de pagos en el 2001.
El Gobierno necesita financiar deuda por 6.100 millones de dólares este año de los que ya captó casi 3.000 millones, según la información del Ministerio de Economía. En el 2009 las necesidades saltan a 11.800 millones de dólares.
Aún hay fondos disponibles del Banco Central y de entidades oficiales, dijo Eduardo Blasco, de la consultora Maxinver.
El resto de las necesidades "son tres puntos del Producto Interno Bruto (PIB). Si uno hace macanas (errores), cualquier número es infinito. Pero normalmente salir a buscar financiamiento por tres puntos del PIB, es un chiste (fácil)," agregó.
"Si se toma en serio el tema fiscal se puede subir un punto y medio el superávit (en el 2009) y con eso ya se tiene la mitad de lo que se necesita financiar," concluyó.
El ex presidente Néstor Kirchner dijo durante la campaña de su esposa que su Gobierno buscaría elevar el superávit primario a un 4 por ciento del PIB, desde el 3 por ciento que mostró durante su gestión.
Sin embargo, algunos creen que eso no ocurrirá. "En los próximos meses el Gobierno priorizará reconstruir su popularidad, que posiblemente resultará en un aumento del gasto," dijo en un informe Credit Suisse.
(Reporte de César Illiano, Editado por Gabriel Burin)
Terra/Reuters