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ENFOQUE-Antigua Pompeya se enfrenta a las amenazas modernas

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26/7/2008 - 15:47(GMT)

Por Silvia Aloisi

Historia continua abajo

POMPEYA, Italia (Reuters) - Casi 2.000 años después de quedar enterrada y preservada bajo una erupción volcánica, la antigua ciudad romana de Pompeya está siendo víctima de males modernos.

Décadas de abandono, millones de visitantes atropellados y los estragos de la luz solar y la lluvia están amenazando arrasar para siempre uno de los sitios arqueológicos más famosos del mundo y una de las principales atracciones turísticas de Italia.

Arqueólogos e historiadores del arte se quejan desde hace tiempo del pobre mantenimiento de los tesoros de Pompeya, advirtiendo que el los ajados frescos, los techos con goteras y las paredes agrietadas no sobrevivirán a la prueba del tiempo.

El sitio de 66 hectáreas, dos tercios de las cuales han sido descubiertas desde que comenzaron las excavaciones hace 250 años, ofrece un vistazo único de la vida cotidiana de una antigua ciudad romana, congelada en el tiempo por la erupción del volcán del monte Vesubio en el año 79 D.C.

Pero a lo largo de los años se ha hecho poco por detener el deterioro, y muchos de los otrora gloriosos artefactos del lugar -visitado por 2,5 millones de turistas al año- están simplemente desintegrándose.

Los frescos que al ser excavados en el siglo XIX habrían lucido un vivo "rojo Pompeya" se han tornado un rosa grisáceo o se han descascarado por completo.

Andamios y vigas de acero apuntalan las columnas que se desmoronan y los techos con humedad. Muchas de las 1.500 casas del lugar están cerradas al público, ya sea por obras de refacción o por la falta de custodios pues los guardias que se jubilaron no han sido reemplazados.

El Gobierno italiano este mes declaró el "estado de emergencia" durante un año en el lugar, permitiendo que sean destinados fondos adicionales y que se tomen medidas especiales para protegerlo.

Pero los expertos dicen que Pompeya necesita un meticuloso mantenimiento diario en lugar de intervenciones aisladas.

"El verdadero problema aquí es que ellos comienzan las obras, gastan sólo un poco de dinero y lo desperdician porque los trabajos nunca concluyen," dijo Antonio Irlando, quien dirige un observatorio independiente para la conservación del patrimonio artístico de la región de Nápoles.

"La raíz del problema es la falta de visión y organización en el manejo general (...) De este modo, Pompeya está en camino a una inevitable destrucción," agregó.

CERRADO DURANTE DECADAS

Con vista a la entrada del lugar, el museo Antiquarium ha estado cerrado por obras de restauración durante casi 30 años.

En lo que alguna vez fue el granero, sus contenidos -vasijas de terracota, estatuas y otros artefactos- juntan polvo, mientras los turistas espían por las compuertas cerradas con candado para echar un vistazo.

La cercana Casa del Vettii, cuyas imágenes eróticas y decoración extravagante la han puesto en el itinerario de todos los turistas, ha estado cerrada al público desde 2001.

También lo está la Casa del Amorini Dorati, a pesar de que una oxidada placa anuncia con orgullo la finalización en 2004 de las reparaciones financiadas conjuntamente con la Unión Europea.

El vandalismo, los hurtos y la superpoblación también han hecho estragos. La mala vigilancia significa que los visitantes pueden fácilmente llevarse antigüedades como recuerdos, tallar sus iniciales en añejos muros de 2.000 años o apagar sus cigarrillos sobre antiguos mosaicos.

Los turistas, en tanto, se quejan por los malos guías y las pobres instalaciones del lugar, donde una visita puede resultar mucho más costosa que los 11 euros del ingreso.

"Nos resultó muy difícil recorrer el lugar -no hay nada que beber, no hay baños," dijo el estadounidense David Gudalwski. "Todo el mundo quiere darte una excursión privada -por 80, 90 o 100 euros. ¿Por qué no lo dejan en paz a uno?," agregó.

El superintendente de Pompeya, Pietro Giovanni Guzzo, quien ahora será supervisado por un comisionado del Gobierno, afirma que hace mucho tiempo viene denunciando problemas en el lugar, incluyendo la ausencia de un sistema cloacal y una mala "vigilancia veterinaria," en alusión a los perros vagabundos que merodean las ruinas.

El funcionario ha estimado que rescatar Pompeya costaría unos 300 millones de euros. Pero con el Gobierno italiano recortando los fondos culturales, no queda claro de dónde podría venir el dinero.

"Este es nuestro patrimonio," dijo el experimentado guía de Pompeya Guido Paucioli, con un aire de resignación.

"Ya no fabricamos automóviles hermosos, ya no tenemos artesanos porque los chinos están por delante de todos, por lo menos necesitamos asegurarnos que lugares como estos estén cuidados," agregó.

(Reporte adicional de Antonio Denti; Editado en español por Patricia Avila)

Terra/Reuters

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