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Las autoridades indias llamaron a la calma y reforzaron la seguridad el domingo en varios Estados de India y en Nueva Dehli, tras los 16 atentados con bomba que el sábado dejaron 45 muertos y más de 160 heridos en Ahmedabad (oeste), escenario de tensiones religiosas.
Refuerzos de policía fueron enviados a estaciones y aeropuertos, e importantes medios, incluyendo 3.000 hombres, fueron desplegados en la capital, según un portavoz de la policía.
El ministro indio de Interior, Shivraj Patil, reunió a sus principales consejeros en materia de seguridad mientras que los responsables de varios Estados reforzaron sus dispositivos de seguridad.
Los equipos de artificieros desactivaron tres artefactos que no habían explotado en Ahmedabad, según la prensa local, mientras la policía anunció haber descubierto un vehículo cargado de explosivos en la ciudad de Surat, al sur de Ahmedabad.
Las explosiones del sábado ocurrieron en lugares muy concurridos de Ahmedabad, escenario de disturbios entre hindúes y musulmanes en 2002. Los ataques alcanzaron mercados, autobuses e incluso dos hospitales, donde habían sido internadas las víctimas de las primeras deflagraciones.
Los canales de televisión indios dijeron que un grupo islamista poco conocido, que se hace llamar "los Muyahidines indios", reivindicó los atentados, perpetrados al día siguiente de una serie de explosiones similares en la ciudad de Bangalore (sur).
La policía procedió a varias detenciones, según la agencia de noticias oficial Press Trust of India. Registró una casa cerca de Bombay, capital financiera del país, y se incautó de un ordenador con el que, según indicó, podría haber sido enviado el email reivindicando los atentados.
La presidenta india, Pratibha Patil, expresó su "pesar" y llamó "al pueblo de Ahmedabad a que preserve la paz y la armonía", dijo su oficina en un comunicado.
Este domingo, sin embargo, la ciudad de Ahmedabad estaba tranquila, y policía y militares patrullaban para evitar un eventual intento de represalias contra los musulmanes a consecuencia de la reivindicación del un grupo islamista.
"La cólera podría estallar cuando se devuelvan los cuerpos a las familias para la incineración", declaró un responsable de las fuerzas armadas que requirió el anonimato. "La presencia del ejército es un medio sicológico de prevenir disturbios", agrego.
Varias de las víctimas de las explosiones fueron alcanzadas por tuercas y tornillos colocados dentro de las bombas, con la intención de causar un máximo de heridos, según comentaron los médicos.
En el hospital civil de Ahmedabad varios heridos graves dejados en el suelo de los pasillos reclamaban la ayuda del personal médico desbordado.
"Yo vine aquí para ayudar tras haber visto las explosiones en la televisión cuando se produjo una nueva explosión", contó un hombre con los pies y las manos enrollados en vendas empapadas de sangre.
El ministro del Interior indio, Shivraj Patil, llamó a la calma en la ciudad de Ahmedabad. "No deberíamos permitir que nadie aproveche estos atentados para crear un clima de terror", afirmó.
"La patria del Mahatma Gandhi (oriundo de este Estado) fue ensangrentada por terroristas a los que no vamos a perdonar", había declarado sin embargo la víspera el primer ministro del Estado de Gujarat, Narendra Modi, un nacionalista hindú.
"Tenemos que prepararnos para una larga batalla contra el terrorismo", agregó este dirigente controvertido, acusado en particular de haber cerrado los ojos durantes los enfrentamientos interétnicos de 2002.
Varias atentados ocurrieron en grandes ciudades indias en los últimos años, de los que los responsables de Nueva Delhi culparon a Pakistán que niega cualquier responsabilidad.
Al comienzo de la semana, India dijo que el proceso de paz entre ambos países está en dificultades, y repitió que hay "elementos" en Islamabad que están detrás del mayor activismo de los militantes islamistas.
Terra/AFP