Estados Unidos
Al-Qaida en Irak está recurriendo cada vez más a la extorsión y el secuestro para financiar sus operaciones debido a que ha disminuido el dinero que le mandan los miembros de su red internacional, según la inteligencia de Estados Unidos y documentos decomisados en Irak.
El plan de Al-Qaida en Irak para financiarse podría ampliar la fisura entre la organización terrorista, las tribus iraquíes y otros grupos que alguna vez unieron fuerzas para oponerse a la invasión y ocupación encabezada por Estados Unidos.
La red de contrabando que canaliza combatientes extranjeros y armas a Irak ha estado bajo presión creciente en el último año, comprimida por tres lados: por las tribus iraquíes, las cuales, disgustadas por la violencia, están dificultando cada vez más a las redes terroristas que operen y se oculten entre ellas; por operaciones más efectivas de los militares iraquíes y estadounidenses, y por los gobiernos de la región _de manera notable Arabia Saudí y Marruecos_ que están tomando medidas duras contra al-Qaida y las redes de contrabando que dan suministros a la insurgencia.
El flujo de combatientes extranjeros a Irak ha sido cortado a aproximadamente 20 por mes, dijo un alto funcionario de inteligencia militar de Estados Unidos.
Ello representa una disminución de 50% respecto a hace seis meses, y es la quinta parte de los 100 combatientes extranjeros que se calcula se estaban infiltrando a Irak hace un año, según dijo el funcionario, quien pidió permanecer en el anonimato para poder hablar sobre informes de inteligencia.
El 90% de los combatientes extranjeros ingresan a través de Siria, según la inteligencia de Estados Unidos. Los extranjeros son algunos de los combatientes más mortíferos en Irak: están entrenados en fabricación de bombas y tienen pericia en el manejo de armas cortas, además de que son más proclives que los iraquíes a convertirse en atacantes suicidas con bomba.
El dinero recaudado por los combatientes extranjeros ha sido la principal fuente de ingreso de al-Qaida en Irak. Ellos contribuyeron con más del 70% de los presupuestos de operación en un sector en el país asiático, según documentos decomisados en septiembre del 2007 en la frontera con Siria.
Terra/AP