Homicidio
Según Caton, cuando el conductor del autobús, un camionero que paró para ayudar y él mismo se subieron de nuevo al vehículo para ver qué estaba pasando, el atacante estaba "cortando tranquilamente a la víctima. Casi lo había decapitado y lo estaba destripando".
En ese momento el atacante intentó salir del autobús, pero el conductor consiguió cerrar las puertas y mantener el agresor dentro mientras otros pasajeros vigilaban la puerta del vehículo.
Cuando llegó la Policía, 10 minutos después, el atacante "caminó tranquilamente con la cabeza de su víctima" y se la enseñó a los agentes.
"El atacante estaba tan tranquilo. Era como si estuviera en la playa, sin mostrar ira o gritar. Era como un robot", terminó señalando Caton.
El ataque se produjo en la autopista Trans-Canadá, que recorre de este a oeste el país, a unos 85 kilómetros al oeste de la ciudad de Winnipeg.
Terra/EFE
