Estados Unidos
Un prominente científico estadounidense del ántrax murió esta semana en un aparente suicidio, mientras el gobierno se disponía a acusarlo y sentenciarlo a muerte por los envíos postales de la bacteria del carbunco del 2001, dijo un funcionario el viernes.
El investigador Bruce E. Ivins, de 62 años y experto en la peligrosa bacteria, trabajó los últimos 18 años en un laboratorio de biodefensa del gobierno en Fort Detrick en el estado de Maryland.
Un funcionario, que habló en condición de anonimato debido a la investigación abierta de un gran jurado, dijo que la fiscalía planeaba acusarlo proponiendo la pena de muerte por los envíos postales que mataron a cinco personas, sembraron el caos en el sistema postal del país y traumatizaron a la nación después de los ataques del 11 de septiembre.
Ivins falleció el martes en el hospital Frederick Memorial de Maryland. Los Angeles Times, que reportó la investigación, dijo que el científico ingirió una dosis elevada del analgésico por prescripción Tylenol combinada con el alcaloide codeína. Una mujer que contestó el teléfono en la casa de Ivins no ofreció ningún comentario.
Tom Ivins, hermano del científico, dijo a The Associated Press que otro de sus hermanos, Charles, le comunicó que Bruce se había suicidado y que Tylenol podría ser la causa.
Tom Ivins también dijo el viernes que investigadores federales que trabajan en el caso de ántrax le interrogaron sobre su hermano hace un año y medio.
"Dijeron que le estaban investigando", dijo desde Ohio en una entrevista a la CNN.
El laboratorio donde trabajaba Ivins ha sido el centro de una investigación del FBI sobre los ataques con ántrax.
A finales de junio, el gobierno exoneró a un colega de Ivins, Steven Hatfill. Hatfill fue asociado durante años a los ataques después de que investigadores le describieran como sospechoso en el 2002. El gobierno pagó a Hatfill 5,82 millones de dólares para zanjar una demanda por acusaciones falsas.
Ivins fue avisado de la acusación en cierne, afirmó el diario Los Angeles Times el viernes. Una mujer que contestó el teléfono en la casa de Charles Ivins en Etowah en el estado de Carolina del Norte se negó a despertarlo y a hablar de la muerte de Bruce. "Este un momento de dolor", dijo.
Terra/AP