El Mundo
Miles de surcoreanos oraron para darle la bienvenida al presidente estadounidense, George W. Bush, mientras otros centenares protestaron públicamente contra sus políticas el martes, cuando el mandatario norteamericano llegó a este país del noreste asiático para una cumbre sobre el futuro de la larga alianza entre ambos países.
El avión presidencial aterrizó por la tarde en un aeropuerto militar cerca de la capital surcoreana de Seúl, en el comienzo de una gira por tres países de Asia.
La agenda oficial de Bush en Corea del Sur comienza el miércoles, cuando se reunirá con el presidente Li Myung-bak para abordar el futuro de la añeja alianza bilateral.
El nuevo gobierno surcoreano ha enfrentado semanas de protestas por sus esfuerzos para tratar de mejorar los lazos con Washington al permitir la renovación de importaciones de carne estadounidense.
Bush se abstuvo de visitar Seúl meses atrás, cuando los manifestantes organizaron vigilias nocturnas y chocaron repetidamente con la policía antimotines, enfurecidos por los planes del gobierno para reanudar las importaciones de carne. Los manifestantes acusaron a Li de ignorar las preocupaciones de la salud pública y de no consultar a la ciudadanía.
Las protestas bajaron de intensidad subsecuentemente, después que el gobierno de Seúl logró la imposición de límites en el acuerdo de importación, con lo que se reanudaron los embarques de carne.
No obstante, la visita de Bush fue la chispa para una nueva protesta en Seúl, con una multitud que la policía estimó en aproximadamente 1.500 personas que marcharon hasta el centro de la ciudad para una manifestación pública contra la visita del presidente estadounidense.
Helicópteros de la policía volaban sobre la ciudad mientras los manifestantes alzaban pancartas contra Bush.
La manifestación pública, sin embargo, quedó totalmente eclipsada por otra en respaldo de Bush y que congregó a unas 30.000 personas que se reunieron el martes más temprano en la plaza frente a la casa del ayuntamiento de Seúl para un servicio cristiano de oración.
Allí, sobre la multitud, globos grandes sostenían banderas de Estados Unidos y Corea del Sur, así como una pancarta que leía en inglés "Bienvenido presidente Bush".
"Estados Unidos hizo sacrificios por Corea del Sur durante la Guerra de Corea y nos ayudaron a vivir bien", dijo Kim Jung-kwang, un coronel jubilado de la fuerza aérea surcoreana, al referirse al conflicto bélico entre Corea del Norte (comunista) y Corea del Sur (capitalista) entre 1950 y 1953. "Estados Unidos no son nuestro enemigo. Sin Estados Unidos nosotros moriremos", agregó el ex coronel de 67 años, que acudió a la reunión con su uniforme militar.
La Guerra de Corea fue un enfrentamiento extraoficial de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Estados Unidos aún mantiene unos 28.500 soldados en la península coreana como fuerza disuasiva.
Bush visitará a las fuerzas estadounidenses instaladas en Corea del Sur antes de viajar a Tailandia. El periplo termina en China, donde el presidente asistirá a la inauguración de los Juegos de Beijing y se entrevistará con altos funcionarios.
Terra/AP