Bolivia-Violencia-política-referendo Nota-Central
Una oleada de protestas que apunta en varias direcciones ensombrece la recta final de campaña del referendo revocatorio en que el presidente Evo Morales y las autoridades regionales se juegan su puesto el domingo, en medio de una polarización que generó preocupación de Venezuela, Argentina y la OEA.
La protesta de los mineros en el centro del país, con saldo parcial de dos muertos y 32 heridos en enfrentamientos con la Policía, se convirtió en el hecho más grave. Según el gobierno boliviano, los mineros -que pretenden un cambio en la ley de jubilación- intentaron volar un puente con dinamita.
La furia de los manifestantes tras las muertes llegó a la sureña ciudad de Oruro, donde los mineros apedrearon un canal de televisión privada y se tomaron edificios públicos, según señalaron medios locales.
La radicalización en Bolivia llegó al punto de que en Tarija, en el extremo sur del país, una nutrida protesta de organizaciones opositoras consiguió suspender una reunión que Morales debía sostener la tarde de este martes con sus homólogos venezolano, Hugo Chávez, y argentina, Cristina Kirchner.
La Policía intentó dispersar a los manifestantes, que proclamaban en las afueras del aeropuerto de Tarija que la presencia de los mandatarios tenía un objetivo claramente proselitista para favorecer las posibilidades de Morales en el referendo del domingo.
"Ante lo que está pasando en Bolivia, evaluamos con Evo la situación y yo le dije no podemos echarle gasolina al fuego", dijo Chávez en Buenos Aires para justificar la cancelación del encuentro.
El viaje de Kirchner y Chávez se suspendió a pedido de Evo Morales por cuestiones de seguridad, dijo por su parte a la AFP en Buenos Aires una fuente de la Cancillería argentina.
Para el presidente Morales el no poder recibir a los dos presidentes es un duro golpe que se suma al hecho de que el miércoles no podrá viajar, por falta de garantías, a Sucre, capital constitucional de Bolivia, donde debía leer el informe de gestión con motivo del día nacional del país.
En el departamento de Chuquisaca -del que Sucre es capital- exigen que para que el presidente pueda viajar allí se disculpe públicamente por los tres muertos que hubo por la represión a una protesta en noviembre de 2007.
En este marco, la presidenta argentina manifestó el martes su preocupación por la situación en Bolivia y advirtió sobre la cláusula democrática del Mercosur (bloque del que Bolivia es asociado) que tiene el objetivo de preservar la institucionalidad de los países del bloque, en rueda de prensa.
Kirchner dijo que "el Mercosur cuenta con la cláusula democrática, una institución que se introdujo para preservar la institucionalidad en los países integrantes, habida cuenta de la historia de rupturas militares en la región".
El lunes el jefe de la misión de observadores de la OEA, el guatemalteco Eduardo Stein, expresó en La Paz la preocupación por la polarización que se vive en Bolivia.
Tarija y Oruro no son los únicos frentes de conflicto: ya en cuatro departamentos opositores cerca de 1.000 líderes cívicos y autoridades regionales se encuentran en huelga de hambre desde el lunes en procura de que el gobierno les regrese recursos de los impuestos del gas.
También los maestros protestan en la central Cochabamba y los minusválidos fueron reprimidos en La Paz, todo lo cual configura un panorama de confusión a cinco días de un referendo en que el presidente y ocho de los nueve prefectos pondrán en juego sus cargos.
El referendo entra en su recta final en medio de las dudas sobre su constitucionalidad y por los cuestionamientos sobre los porcentajes de votos fijados por una ley parlamentaria y luego modificados internamente por la Corte Nacional Electoral (CNE), sin que ahora se sepa cuál de los dos rige.
Según el oficialismo, para que Morales sea desalojado del poder, el porcentaje de quienes rechacen su mandato y voten No tendrá que ser 53,7%, que es lo que obtuvo en los comicios de final de 2005.
Terra/AFP