América Latina
El gobierno anunció que se esfuerza por detener la muerte del hondureño Heliberto Chí Aceituno, quien será ejecutado el jueves con inyección letal tras permanecer seis años en una cárcel de Estados Unidos.
"Tratamos que nuestro compatriota siga con vida", dijo el director de Asuntos Consulares de la Cancillería, Ramón Valladares. "Pero los jueces han desestimado todos los recursos legales que hemos presentado".
"Con dos abogados estadounidenses, Wes Ball y Morris Moon, pretendemos parar la ejecución", aseguró Valladares en una entrevista desde Dallas a la cadena local de radio HRN. Allá lo acompañan la cónsul hondureña en Houston, Lastenia Pineda, y el Comisionado Nacional de Derechos Humanos, Ramón Custodio. También Mirna Aceituno, madre, un hermano y un primo.
"En las próximas horas pretendemos usar otros recursos constitucionales con el fin de ayudar al hondureño", subrayó.
La petición está orientada a que a Heliberto se le aplique la cadena perpetua en vez de ser ejecutado.
Para salvar al condenado, Honduras argumenta que en su captura y juicio se violaron sus derechos porque no se le permitió comunicarse con las autoridades consulares que le facilitarían los recursos de defensa legal.
También que Honduras y Estados Unidos firmaron en 1928 un Convenio de Amistad y Comercio en el que se otorgan prerrogativas consulares a los ciudadanos de ambas naciones.
Chí está en la prisión Polunsky Unit de Livingston, Texas. Para su ejecución sería trasladado a la cercana cárcel de Hunstvillea.
De 29 años, el hombre fue sentenciado a la pena capital el 7 de agosto por participar en marzo de 2001 en un robo a mano armada de una tienda en la que había trabajado.
Los jueces lo hallaron culpable de matar a tiros al gerente del negocio Armand Paliotta, de 56 años, y herir al empleado Adrián Riojas, de 18, en Arlington, e inmediatamente huir a Minnesota, luego a Nueva Jersey y finalmente a los Angeles, donde la policía lo arrestó en mayo del 2001.
Riojas se recuperó en el hospital y fue el principal testigo en el juicio.
A los 14 años Chí llegó ilegalmente a Houston en 1992 donde conoció a Paliotta, que lo empleó en su negocio.
Está en la cárcel desde noviembre de 2002, cuando un jurado lo declaró culpable por robo y asesinato en primer grado. Inicialmente iba a ser ejecutado en octubre de 2007 y después el 3 de octubre de este año.
Antes de morir Heliberto pidió ver a su hijo Henry, de 9 años, que reside en Dallas con su madre la salvadoreña Ofelia Argueta, quien rehusó la solicitud.
Chí, con el número penitenciario 999437, sería el segundo hondureño ejecutado en Estados Unidos en 10 años porque Roberto Villafranca murió por inyección letal en 1998.
Terra/AP