América Latina
Bolivia celebró el miércoles su aniversario patrio entre protestas, desfiles y un ambiente de división y tensión, cuatro días antes del plebiscito que afrontará el presidente Evo Morales y autoridades regionales, la mayoría adversarios del mandatario.
Morales presidió las ceremonias desde La Paz y no en la sureña ciudad de Sucre, la capital histórica del país cuya prefecta (gobernadora), Savina Cuéllar, lo excluyó del programa, según informaron autoridades del gobierno.
Tampoco fue convocado el Congreso Nacional a una sesión de honor en esa ciudad, como manda el protocolo.
En la plaza Murillo de La Paz, partidarios realizaban manifestaciones de apoyo a Morales en medio de las ceremonias cívicas que presidieron el mandatario y el vicepresidente Alvaro García.
En Sucre, una protesta antigubernamental ganó la principales calles mientras Cuéllar y las autoridades locales participaban en una ceremonia paralela. El presidente del Senado, Oscar Ortiz, líder de la oposición política, acompañaba los actos.
En Santa Cruz, al oriente y bastión de la oposición, el prefecto Rubén Costas se declaró en huelga de hambre el miércoles y se sumó a la protesta que desde el domingo realiza un centenar de sus seguidores que reclaman la devolución de fondos de la renta petrolera que el gobierno tomó de los presupuestos regionales para pagar un bono a los ancianos.
Similar manifestación tenía lugar en otras regiones dominadas por líderes opositores.
En tanto, un grupo de mineros de una empresa estatal mantenía cortada una ruta en el sur en demanda de una reforma al sistema de jubilaciones. El martes dos mineros murieron y más de veinte resultaron heridos cuando se enfrentaron con dinamitas a la policía que los desalojó de una ruta principal.
También el martes, manifestantes contrarios a Morales evitaron la llegada a Tarija, en el sur, de la presidenta de Argentina, Cristina Fernández y del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que esperaban reunirse con Morales para respaldarlo.
La tensión social y política parecía calentarse más a medida que se acerca el día de la consulta cuando Morales, su vicepresidente y ocho prefectos, seis de los cuales son adversarios del mandatario, someterán la continuidad de sus cargos al voto.
Terra/AP