América Latina
El narcotraficante colombiano Juan Carlos Ramírez Abadía, alias Chupeta, junto con tres presos brasileños, intentó provocar un ataque a la cárcel donde se encuentra detenido para provocar una fuga masiva, informó el miércoles una autoridad penitenciaria.
El director del Departamento Penitenciario Nacional, Wilson Damasio, dijo a periodistas que Chupeta tenía planes de fuga de la Penitenciería Federal de Campo Grande, un centro de alta seguridad en el estado occidental de Mato Grosso do Sul.
En los planes participaron también Luiz Fernando da Costa, conocido como Fernandinho Beira-Mar, considerado el principal narcotraficante de Brasil, José Reinaldo Girotti y Joao Paulo Barbosa, quienes se coordinaron por medio de familiares y abogados.
Los reos "planeaban una invasión del presidio y un rescate" de los internos, dijo Damasio sobre los planes.
"Había un intercambio de contactos" que les permitió coordinar planes de fuga y de secuestro de funcionarios judiciales y del Poder Ejecutivo en todo el país, explicó.
Ramírez Abadía está detenido en Brasil a la espera de su extradición a Estados Unidos, donde enfrenta cargos de narcotráfico y asociación ilícita. La extradición fue aprobada por la justicia brasileña, y aguarda una decisión del gobierno para ser ejecutada.
Los planes de fuga fueron frustrados el lunes cuando la policía desarticuló una operación de los cuatro presos para realizar secuestros de funcionarios con el fin de extorsionarlos a cambio de dinero, según la policía federal.
Los presos fueron trasladados la madrugada del martes para ser interrogados en relación con sus planes, mientras algunos de sus allegados fueron detenidos. Entre las personas aprehendidas están la ex esposa de Ramírez Abadía, Ivana Pereira de Sá, y el abogado Vladimir Búlgaro, representante de Girotti.
Según la policía, los secuestros iban a ser realizados por bandas criminales asociadas a los cuatro presos.
Ramírez Abadía lideró el poderoso cartel colombiano Norte del Valle, mientras que Beira-Mar tiene contactos con una organización criminal de Rio de Janeiro conocida como Comando Vermelho (comando rojo).
Girotti y Barbosa están ligados al Primeiro Comando da Capital, una organización de delincuentes en Sao Paulo, donde coordinaron rebeliones en cárceles y ha sido acusado de asesinatos y de violentos ataques en la ciudad.
Según Damasio, las autoridades penitenciarias de Campo Grande endurecerán los controles sobre los presos, incluyendo el monitoreo de sus conversaciones con familiares y abogados.
Terra/AP