Internacional
Por Simon Denyer
PEKIN (Reuters) - Las palomas volaban y el papel picado llovía mientras la antorcha olímpica recorría la Gran Muralla china en una neblinosa mañana de jueves, en la jornada previa al inicio de unos Juegos Olímpicos con los que China espera mostrarle al mundo su actual fortaleza.
Horas antes de volar a Pekín para asistir a la apertura del evento, el presidente estadounidense, George W. Bush, empleó un lenguaje más filoso que nunca para criticar la política de derechos humanos de China.
Por su parte, más de 40 atletas que competirán en las Olimpiadas cruzaron la línea divisoria entre el deporte y la política, al urgir a Pekín a que resuelva los problemas en la región separatista de Tíbet en forma pacífica y proteja la libertad de expresión y culto.
En la capital, el entusiasmo crece a medida que la tortuosa y controvertida gira de la antorcha olímpica se acerca a su destino final y los 1.300 millones de habitantes de China se preparan para una ceremonia inaugural que probablemente ponga de relieve tanto la historia antigua como el rostro moderno del país anfitrión.
"Ha habido problemas con la llama, pero ahora es tiempo de festejar," dijo Weng Chengyu, un estudiante de 28 años que observaba el paso del fuego olímpico por la Gran Muralla.
"¿Ve todo esto? Esto demuestra cuánto aman los chinos los Juegos Olímpicos," agregó, señalando a los miles de voluntarios vestidos de amarillo que bailaban y hacían flamear un mar de banderas.
Música patriótica retumbaba en los altoparlantes, haciendo eco en la muralla, al tiempo que tambores y címbalos latían con estruendosos golpes.
Una maqueta de dragón gigante colocada bajo una de las torres de vigilancia de la muralla, con la vista de las montañas por detrás, se asemejaba al telón de fondo de una antigua pintura china.
"Hemos viajado a tantas ciudades desde Olimpia (Grecia) a la Gran Muralla, hemos llorado tantas veces, es muy emocionante, en especial cuando uno ve la reacción de la multitud en China," relató Xiaohong Lu, quien acompañó a la antorcha en su gira de relevos alrededor del mundo.
El enfervorizado público local también celebró el miércoles por la noche cuando la selección femenina de fútbol de China ganó su primer partido por 2-1 contra Suecia en Tianjin.
La densa neblina no logró apagar el entusiasmo de los fanáticos.
El fútbol masculino comenzará el jueves, cuando Brasil inicie su búsqueda del oro ante Bélgica en Shenyang, con Ronaldinho a la cabeza.
Por su parte, Argentina jugará contra Costa de Marfil en Shanghái.
Horas antes del partido inaugural, sin embargo, no estaba claro si el delantero Lionel Messi podrá integrar el seleccionado de Argentina, después de que el Tribunal de Arbitraje del Deporte (CAS, por su sigla en inglés) le adjudicara a su club, el Barcelona español, el derecho a no cederlo.
La entidad deportiva dijo que tomaría una decisión después de conversar con el jugador, quien permanece en Shanghái.
El domingo dará comienzo el torneo de tenis olímpico, en el marco del cual muchos esperan atestiguar otro clásico encuentro en la final entre el actual número uno del mundo, el suizo Roger Federer, y quien lo reemplazará al tope del ranking a partir del 18 de agosto, el español Rafael Nadal.
Nadal dijo haber tenido poco descanso después de su agotadora victoria en cinco sets en Wimbledon el 6 de julio.
No obstante, afirmó que espera dar lo mejor de sí y ganar la medalla dorada para España.
Federer, en tanto, se mostró irritable el martes en un entrenamiento, y el jueves cambió la Villa Olímpica por un hotel debido a la constante atención de atletas que le pedían autógrafos y fotografías.
OJOS AL CIELO
Muchos ojos siguen mirando al cielo, dado que el esmog y el calor bochornoso son motivos de preocupación para los deportistas.
La neblina se presentó nuevamente el jueves pero las autoridades, que gastaron 18.000 millones de dólares en medidas para combatir la polución ambiental, dijeron que la calidad del aire es bastante buena.
Agosto es temporada de tormentas eléctricas en Pekín, y los organizadores habían hablado de utilizar tecnología experimental para "sembrar" nubes con lluvia que garantizaran que el viernes no se producirán precipitaciones que arruinen la ceremonia inaugural.
Estas medidas podrían no ser necesarias, aunque es posible que se desaten algunas lluvias aisladas.
"Durante la ceremonia de apertura estará mayormente nublado (...) y el clima no tendrá un impacto esencial," dijo la Administración Meteorológica China en su sitio de internet (www.cma.gov.cn).
El momento cumbre de la inauguración es el encendido de la llama olímpica, en la culminación de la gira de relevos de 130 días de una antorcha que fue acompañada en algunas escalas por protestas contra la política china en la región separatista de Tíbet.
Pequeños grupos de manifestantes extranjeros también aparecieron esta semana en Pekín en intentos por captar la atención mundial.
Funcionarios chinos de seguridad vestidos de civil desalojaron a tres activistas cristianos estadounidenses el jueves después de que intentaran protestar a favor de la libertad de culto, cerca de la histórica Plaza de Tiananmen.
Bush, quien dijo que viajará a Pekín por el deporte y no la política, ofreció el jueves sin embargo un discurso en Bangkok en el que expresó su "profunda preocupación" por la situación de los derechos humanos en China.
"Estados Unidos se opone con firmeza a la detención en China de disidentes políticos, defensores de los derechos humanos y activistas religiosos," sostuvo.
Los comentarios del mandatario estadounidense podrían irritar al Gobierno anfitrión de los Juegos, pero quizá sirvan para desviar las críticas de agrupaciones defensoras de los derechos humanos y activistas religiosos que expresaron su desacuerdo en que Bush asista a la ceremonia.
En la apertura, que será transmitida a alrededor de 1.000 millones de televidentes en el mundo, un corredor nacido en Sudán que escapó de las milicias del Gobierno llevará la bandera de Estados Unidos, en lo que podría ser interpretado como una afrenta a Sudán y a su aliado China.
Lopez Lomong, uno de los denominados "niños perdidos" de guerra de Sudán, escapó a pie de la milicia a los seis años, en 1991, y tras vivir 10 años en un campo de refugiados fue acogido por Estados Unidos junto a otras víctimas del conflicto.
Mientras atletas de 205 países estén desfilando alrededor del estadio "Nido de Pájaro" el viernes, no todos los habitantes de Pekín estarán vitoreando.
Los desalojos para dar paso a la construcción de muchas de las instalaciones olímpicas y otros proyectos de modernización perjudicaron la existencia de algunos residentes de la capital.
"Yo no estoy muy feliz con las Olimpiadas," dijo un hombre cuya casa fue demolida ante sus ojos el año pasado para dar lugar a un estacionamiento de autos al sur del Estadio Nacional.
"¿No se supone que son los 'Juegos del Pueblo'?" se lamentó.
(Reporte del equipo olímpico en Pekín; Editado en español por Patricia Avila)
Terra/Reuters