Estados Unidos
Una mujer de escasa estatura y dos niños fueron enterrados sobre un lecho de flores hace 5.000 años en lo que es ahora el desierto del Sahara.
Los bracitos de los menores estaban extendidos en un abrazo perpetuo con la mujer cuando los investigadores descubrieron sus esqueletos en un cementerio que aporta pistas sobre dos civilizaciones que habitaron el lugar, con una diferencia de miles de años y cuando la región era húmeda y verde.
El profesor Paul Sereno, de la Universidad de Chicago, y sus colegas buscaban los restos de dinosaurios en Níger cuando descubrieron el cementerio, que detallaron el jueves en una conferencia de prensa en la National Geographic Society.
Unas 200 tumbas con restos humanos fueron encontradas en el lugar en el 2005 y 2006, así como restos de animales, peces de gran tamaño y cocodrilos.
"Había huesos por doquier de animales que no viven en el desierto", dijo Sereno. "Comprendí que nos encontrábamos en el Sahara verde".
El cementerio, puesto al descubierto por el viento ardiente del desierto, se encuentra cerca de lo que habría sido un lago cuando la gente habitaba la zona, en una región llamada Gobero, en el desierto Tenere de Níger. Los tuaregs lo llaman "desierto dentro del desierto".
Los restos humanos datan de dos poblaciones diferentes que vivieron en la zona en tiempos húmedos, con uno seco entre ellos.
El primer grupo, llamado kiffianos, cazaba animales silvestres y arponeó carpas gigantescas, Colonizó la región cuando el Sahara pasaba por su periodo más húmedo, hace 10.000 a 8.000 años.
Según los investigadores, los kiffianos eran altos, y en ocasiones superaban los 1,83 metros (6 pies).
El segundo grupo vivió en la región hace 7.000 a 4.500 años, los tenerios. Eran más bajos y vivían de una economía mixta basada en la caza, pesca y el pastoreo.
Las tumbas incluían con frecuencia joyas o poses rituales. Por ejemplo, una niña tenía en el antebrazo un brazalete tallado de colmillo de hipopótamo. Un adulto tenerio fue enterrado con la cabeza apoyada parcialmente en una vasija de barro; otro hombre adulto fue enterrado sentado en el caparazón de una tortuga.
Además, esporas de polen encontradas en la tumba indican que la mujer y los dos menores fueron enterrados en un lecho de flores. Los investigadores preservaron el grupo tal como permaneció durante miles de años.
"A primera vista, es difícil imaginar dos grupos biológicamente más distintos que enterraran a sus difuntos en el mismo lugar", dijo el miembro del equipo Chris Stojanowski, un biólogo de la Universidad Estatal de Arizona.
Terra/AP