El Mundo
Una organización internacional de derechos humanos denunció el viernes la existencia de evidencias de que la fuerza aérea de Rusia arrojó las cuestionadas bombas de racimo en zonas civiles de Georgia.
Human Rights Watch afirmó que posee las evidencias y pidió a Rusia que suspenda la utilización de esos artefactos de múltiples explosivos.
El grupo dijo en un comunicado que los aviones de combate rusos han matado al menos 11 civiles y lesionado a decenas en la ciudad de Gori y en la aldea de Ruisi.
Las bombas de racimo consisten en centenares de artefactos explosivos menores, que se dispersan y amplían la zona de ataque. Numerosas municiones no estallan al momento y se convierten en minas terrestres que suelen causar muertes y heridas entre los civiles que las activan accidentalmente al paso de los años.
Human Rights Watch dijo que las bombas de racimo fueron usadas en Georgia por primera vez desde el enfrentamiento del 2006 entre Israel y el grupo Jezbolá en el Líbano.
Terra/AP