El Mundo
El segundo partido en la coalición gobernante de Pakistán se opuso el sábado a otorgar inmunidad al presidente Pervez Musharraf, lo que podría ser un obstáculo para evitar su juicio político.
Los aliados y rivales de Musharraf dijeron que las negociaciones extraoficiales en marcha podrían facilitar la dimisión del presidente antes de que la moción de juicio político llegue al parlamento. Los funcionarios de la coalición gobernante dijeron el sábado que el borrador con las acusaciones aguarda su aprobación final de los mandos del partido y que los procedimientos podrían comenzar la semana entrante.
El vocero de Musharraf, Rashid Qureshi, insistió el viernes que el presidente no dimitirá.
Su posible cambio de actitud depende de que los rivales de Musharraf acepten otorgarle inmunidad y la posibilidad de permanecer en Pakistán a cambio de su renuncia.
Empero, en las coalición gobernante han aparecido fisuras por este tema.
Sadiqul Farooq, vocero del partido del ex primer ministro Nawaz Sharif _ a quien Musharraf derrocó en 1999 mediante un golpe de estado _ dijo que no serán otorgadas garantías legales. Su partido indicó que Musharraf debería ser juzgado por traición , que conlleva la pena de muerte.
"Redundaría en interés del país y la nación hacer de él un ejemplo conforme a la constitución y el derecho", dijo Farooq.
Empero, otro miembro de la coalición, el Partido Popular de Pakistán encabezado por Asif Alí Zardari, viudo y sucesor político de la asesinada ex primera ministra Benazir Bhutto, no compartió esa opinión.
Preguntado el viernes si Musharraf podría recibir garantías legales, el ministro de Defensa Ahmad Mukhtar respondió que "si una persona se hace a un lado, no le solemos molestar. No sería una buena actitud atacar a una persona tendida en el suelo".
Musharraf dominó la política paquistaní durante muchos años tras subir al poder en un incruento golpe de estado y se alió con Estados Unidos tras respaldar la guerra contra el terrorismo. El año pasado renunció a la jefatura del ejército, aunque para entonces había aumentado su impopularidad.
Terra/AP