El Mundo
Soldados filipinos recuperaron el lunes varias poblaciones del sur donde rebeldes musulmanes incendiaron previamente viviendas y mataron a disparos o con hachas a 23 personas por lo menos.
Voceros rebeldes dijeron que la matanza fue resultado de la frustración que sienten por los tropiezos en el proceso de paz.
Rebeldes del Frente Islámico Moro de Liberación tomaron a decenas de civiles como rehenes en la población de Kolambugan, a fin de usarlos como escudos humanos, dijo el general Antonio Supnet, jefe de una brigada del ejército que desalojó a los rebeldes de varias aldeas.
Las autoridades dijeron que 23 civiles fueron asesinados en Kauswagan y en la vecina Kolambugan. Eso incluyó a pobladores que fueron tomados como rehenes, además de un grupo de agricultores. Otras víctimas fueron causadas por los rebeldes al disparar sus armas contra dos autobuses de pasajeros. Al menos tres soldados murieron en la ofensiva, dijeron comandantes del ejército.
Supnet informó que más de 20 viviendas fueron incendiadas sólo en Kauswagan y que centenares de aldeanos que abandonaron sus hogares a raíz de la violencia se dirigían a centros de evacuación en la cercana ciudad de Iligan.
William Sechico, de 14 años, residente de Kolambugan, dijo que él, sus tres hermanos y sus padres estaban durmiendo cuando su casa fue incendiada.
"Mi padre murió", dijo. "Nos escondimos entre arbustos, en la parte trasera de nuestra casa hasta la 1:00 de la tarde de hoy".
El jefe del ejército, el general Alexander Yano, dijo que soldados lanzaron una ofensiva en respuesta al ataque del lunes en la mañana por parte de unos 300 rebeldes en poblaciones costeras de la provincia de Lanao del Norte.
La escalada de combates en la isla de Mindanao se registra en medio de un incierto proceso de paz luego que la Corte Suprema bloqueó un acuerdo preliminar con rebeldes musulmanes que exigen la ampliación de su región autónoma.
Terra/AP