América Latina
Un vocero de las Naciones Unidas dijo el lunes que sólo hubo dos muertos en el autobús arrastrado por las aguas de un río crecido en Haití por la tormenta Fay, negando así las versiones previas de que al menos 30 pasajeros habían fallecido.
Fay, la sexta tormenta de la temporada del 2008 en el Atlántico, causó al menos ocho muertes en Haití y la República Dominicana antes de pasar sobre Cuba el lunes y enfilar hacia el Estrecho de la Florida, donde podría llegar con fuerza de huracán el lunes por la noche.
Fred Blaise, vocero de la policía de la ONU, dijo el lunes que soldados del cuerpo de paz fueron al sitio del accidente y vieron los cadáveres de dos bebés que se ahogaron en el Riviere Glace.
Blaise informó a The Associated Press que los soldados también encontraron el cadáver de un hombre que se ahogó en el río pero que no viajaba en el autobús.
De acuerdo con el portavoz, 41 personas lograron escapar a salvo del autobús tras el accidente del domingo.
Silvera Guillaume, coordinador del departamento de protección civil de Haití en el área había dicho previamente que al menos 23 personas sobrevivieron, pero que otras 30 estaban desaparecidas y se temía que hubieran fallecido. Guillaume estaba viajando el lunes hacia el lugar remoto, situado en la parte sur de la península de Haití.
Testigos dijeron a las autoridades que al menos otros dos autobuses cruzaron el río a salvo antes de que el tercero volcara.
David Pierre, uno de tres alcaldes en Beaumont, la población donde ocurrió el incidente, dijo a la emisora Radio Metropole que las autoridades habían pedido desde hacía varios años la construcción de un puente en la zona a fin de evitar ese tipo de accidentes.
A las 1500 GMT, Fay se hallaba al suroeste de Cayo Hueso. Tenía vientos máximos de 100 kilómetros por hora (60 millas por hora) y avanzaba en dirección noroeste a cerca de 20 kph (13 mph).
En la Florida, unos 25.000 turistas fueron evacuados, informó Mario Di Gennaro, alcalde del condado de Monroe. Algunos bares y restaurantes, sin embargo, seguían funcionando aún cuando había menos asistentes que en días normales.
Las autoridades cubanas evacuaron a casi 10.000 residentes en cinco provincias, además de cerrar puertos y de ordenar que fueran sacadas lanchas pesqueras del agua. También fueron suspendidas las tradicionales celebraciones de carnaval en la provincia central de Cienfuegos.
El temor más grande no se concretó: que la tormenta afectara los desvencijados edificios en el sector de La Habana Vieja. No se informó de grandes daños o de inundaciones. La mayoría de los evacuados retornaron a sus hogares el lunes.
Los periodistas de The Associated Press Jonathan M. Katz en Santo Domingo, República Dominicana; Brian Skoloff en Cayo Hueso, y Andrea Rodríguez y Will Weissert en La Habana colaboraron con este despacho.
Terra/AP