Internacional
VERKHNY ZARAMAG, Rusia (Reuters) - Las tropas y los tanques rusos no salieron de Georgia durante la noche a través del principal cruce militar, pese al anuncio de Moscú de que se estaba llevando a cabo una retirada gradual.
La ocupación parcial de Georgia por parte de Rusia tras la breve guerra por la provincia separatista prorrusa de Osetia del Sur ha alarmado a Occidente. Estados Unidos ha demandado que el Kremlin acepte los términos de un alto el fuego y se retire sin demora.
Un corresponsal de Reuters, que pasó la noche en la única carretera que une la localidad rusa de Vladikavkaz con Osetia del Sur, dijo que no había visto movimiento alguno de salida desde Georgia.
"No vi ningún tanque ni vehículo armado con personal abandonando la zona," dijo. "Sólo unas cuantas ambulancias y camiones con material de construcción, dirigiéndose hacia Osetia del Sur desde Rusia," agregó.
En tanto, Moscú cerró su frontera terrestre con Georgia y la vecina Azerbaiyán a ciudadanos que no sean del CIS, un grupo de países ex soviéticos.
Un decreto firmado por el primer ministro, Vladimir Putin, señaló que la acción era necesaria para "impedir el tráfico de armas y la entrada de organizaciones terroristas internacionales a Rusia."
Los nexos aéreos, ferroviarios y marítimos entre Rusia y Georgia ya han sido cortadas. El bloqueo virtual ha dañado la economía georgiana, que depende ampliamente del comercio con Rusia.
Estas noticias llegan cuando los ministros de la OTAN se reúnen en Bruselas para considerar la propuesta estadounidense de castigar a Rusia suspendiendo reuniones ministeriales con Moscú.
También se espera que los ministros de la OTAN reiteren su compromiso con una eventual integración de Georgia en la alianza, algo a lo que Moscú se opone.
El conflicto en Osetia del Sur comenzó cuando Georgia envió soldados y tanques para intentar recuperar la provincia el 8 de agosto, lo que generó una enorme respuesta de Rusia que las potencias occidentales consideran desproporcionada.
RESPUESTA DESPROPORCIONADA PARA OCCIDENTE
Moscú alega que era necesaria para proteger a los ciudadanos rusos y a los soldados de las fuerzas de paz en Osetia del Sur, e impedir que Georgia llevara a cabo un "genocidio."
El Estado Mayor del Ejército ruso dijo el lunes que se estaba llevando a cabo la retirada de Georgia, aunque no dio un cronograma.
El vicejefe del Estado Mayor, el coronel general Anatoly Nogovitsyn, dijo que un retroceso de las tropas era diferente a una retirada, aunque no brindó mayores detalles.
Un alto funcionario estadounidense que habló bajo condición de anonimato dijo que no había pruebas de que las fuerzas rusas hubieran comenzado a marcharse. Georgia dijo que estaban reforzando su presencia.
"Espero que el mundo se haya dado cuenta de lo que está sucediendo. Los rusos deben salir de mi país," dijo a periodistas el presidente de Georgia, Mikheil Saakashvili, durante un servicio religioso el lunes por la noche en Tiflis. "Lo peor que el mundo puede hacer es transigir y mostrar debilidad," añadió.
Algunos analistas creen que Rusia puede frenar su retirada para mantener la presión social y económica sobra Saakashvili y su gobierno proestadounidense, que a Moscú no le agrada.
"Los rusos se inventarán todo tipo de excusas, pretextos, para no retirar sus tropas," dijo Alexander Rondeli, de la Fundación Georgiana para Estudios Estratégicos e Internacionales.
"Se redenominarán tropas de paz, mantendrán sus posiciones en la zona de seguridad," añadió.
Rusia ha dicho que sus soldados han ingresado en Georgia desde Osetia del Sur para construir una zona de seguridad que proteja a los habitantes de la región separatista.
Los acuerdos de paz permiten a Moscú patrullar una limitada zona de protección entre Osetia del Sur y Georgia.
Pero los puestos de control rusos ahora bloquean la principal ruta que une este y oeste de Georgia, un camino vital que conecta comercialmente a Tiflis con los puertos georgianos del Mar Negro. Los soldados rusos también han ingresado a ciudades en el oeste de Georgia, controlando el tráfico y los movimientos.
(Escrito por Michael Stott en Moscú; editado por Hernán García)
Terra/Reuters