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Ruth E. Hernández Beltrán Nueva York, 19 ago (EFE). - La pasión por el fútbol ha sido el motor que ha movido la vida del entrenador peruano Luis Montoya, fundador e impulsor de la primera liga infantil latina de ese deporte en Nueva York, en la que participan ya más de 3.000 niños.
Montoya ha dedicado tres décadas a este deporte en Nueva York, desde que emigró de Lima, y hace once años fundó la Big Apple Soccer League, adscrita a la Liga de Fútbol, para dar una oportunidad de juego a los niños hispanos, que hasta ese momento no contaban con una liga que les representara.
La Liga, recordó en conversación con Efe, comenzó con 50 niños y ya cuenta con 22 clubes a través de la ciudad y sobre 3.000 jóvenes entre los cinco y 17 años que practican dos veces a la semana y juegan cada sábado en el Flushing Meadow Park en Queens, el condado de mayor diversidad étnica de la nación.
"Los inmigrantes llegan con su pasión por el fútbol y los padres se la han transmitido a los niños. Los hispanos sabemos que el fútbol es una pasión, es un deporte, pero es una pasión. Si no la tienes, no puedes ir a una farmacia y comprar cinco dólares de pasión. Eso tiene que venir con uno", afirmó.
"Para la mayoría de ellos, el fútbol es el único deporte que tienen. El anglosajón tiene el baloncesto, béisbol y natación. Pero, para el 90 por ciento de nuestra gente es el fútbol en verano y en invierno se quedan en sus casas", señaló.
Comentó que además de practicar este deporte, los niños -en un 95 por ciento latinos, aunque hay de otros grupos étnicos- aprenden disciplina y sobre todo, les abre puertas para continuar estudios universitarios, algo que Montoya les ha inculcado.
"Llevo 32 años en el fútbol en este país, siempre me ha gustado ayudar a los niños. Conozco la infraestructura y sé cómo ayudarlos para que obtengan educación a través del deporte, que aprendan fútbol, pero que lleguen a la universidad. Esta es una forma de ayudar a comunidades indigentes", señaló.
Comentó que los árbitros y entrenadores que participan con la liga son los adolescentes que comenzaron a jugar de pequeños a quienes enviaron a tomar dichos cursos y obtuvieron su licencia.
"Están aquí, se ganan un dinero y no están en las calles, al igual que los pequeños. De esta forma no están en pandillas o haciendo grafiti", comentó.
Destacó con satisfacción el crecimiento de la liga y el interés que ha generado ya que desde funcionarios gubernamentales hasta jugadores profesionales les han visitado.
"Creo que no hay persona importante en el fútbol que no haya venido a vernos. De la Liga de Fútbol Profesional vienen a cada rato, incluido su presidente y también el comisionado de deportes de la ciudad", indicó el entrenador, de 66 años.
Pero sobre todo, se mostró complacido de que treinta de los niños latinos que comenzaron con la liga, que ya son adolescentes, fueron seleccionados para el Programa de Desarrollo Olímpico de Nueva York, de donde pueden ser elegidos tanto para selecciones de otros estados como para la nacional.
Los clubes cuentan con niñas, aunque recordó que no fue fácil que los padres aceptaran que sus hijas practicaran este deporte.
"Otra de las cosas grandes que hemos hecho, además de la educación a entrenadores y árbitros, es el reclutamiento de niñas.
Venimos de países machistas. Yo en mi país no me acuerdo de haber visto jugar a niñas, pero cuando llegué aquí cambié, me adapté y he llegado a tener cerca de 600 niñas. Ahora, tenemos cerca de 200, pero al comienzo fue muy difícil convencer a los padres", aseguró.
Explicó que las niñas y niños juegan juntos hasta los ocho años.
Luego de esa edad, se conforman equipos de niñas.
La pasión de Montoya por el deporte y compartir con los niños es tal que no le importa restar tiempo de su descanso para estar en el parque cada sábado en la mañana, aunque no haya dormido cuando a veces tiene turnos de noche para la compañía de telecomunicaciones para la que trabaja.
Montoya comparte su pasión con otros latinos que han formado los clubes a través de la ciudad con los que comparte cada sábado, como el mexicano Andrés Rangel, que bautizó su equipo como el Chivas Country Club -como el famoso equipo de su país- que tiene 50 niños entre los 6 y 12 años, y el ex jugador profesional, el peruano Daniel León, que jugó para el Long Island Rough Riders, Metro Star y el Tampa Bay y ahora dirige un equipo de fútbol de niñas .
"En Sudamérica el latino es muy aficionado al fútbol y creo que va a ser muy difícil que otra cultura lo entienda, es algo muy grande, uno lo lleva en la sangre, en el corazón y vive prácticamente para eso", finalizó.EFE rh/ma (con video)
Terra/EFE