JUSTICIA
Denver, 19 ago (EFE)- Una inmigrante mexicana espera su deportación luego de haber sido encontrada culpable de abuso infantil tras comprobarse que usaba a sus hijos como traductores en la venta de drogas.
Según informó hoy la oficina del juez Edward Casias, de la Corte del condado Summit (al oeste de Denver), la mujer, identificada como María Teresa Rivera López, fue arrestada el pasado 22 de abril como resultado de una operación encubierta de agentes anti-narcóticos locales.
Además de los cargos de abuso y negligencia infantil, Rivera López también fue convicta por posesión de cocaína y por distribución de esa sustancia controlada.
El magistrado Casias condenó ayer a Rivera López a "tiempo servido", considerando que la mexicana está desde abril pasado en un centro de detención del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE, en inglés).
La medida permite que ICE inicie el procedimiento de deportación.
A su vez, el fiscal a cargo del caso, Scott Turner, puntualizó que, debido al veredicto y a la situación migratoria irregular de Rivera López, la justicia podría pedir que se anulen "los derechos de madre" de la inmigrante mexicana.
Los hijos de Rivera López (cuya nacionalidad no se dio a conocer) quedaron al cuidado de un familiar en California.
"Es una tragedia porque una familia ha sido completamente destruida. Los niños no tendrían que haber participado de ese estilo de vida y nunca tendrían que haber sido expuestos a los peligros asociados con el tráfico de drogas", expresó Casias al dar a conocer la sentencia.
De acuerdo con la información provista por la policía de Silverthorne, esa repartición realizó el 22 de abril un operativo junto con el Grupo Anti-Drogas del condado Summit, el alguacil de ese condado, y la policía de la cercana ciudad de Frisco, que culminó con el arresto de María Teresa Rivera López y de su esposo, Carlos Rivera López.
Los investigadores revelaron que un agente encubierto compró "sustancias controladas" tres veces de Carlos Rivera López, por un total de 29 gramos de cocaína. En cada ocasión, la esposa y los dos hijos de la pareja (ambos menores de edad) estuvieron presentes en el vehículo en donde se transportaba la droga.
El hijo del matrimonio, de 14 años, actuó como traductor en las conversaciones telefónicas entre el agente encubierto y Carlos Rivera López.
Además, las autoridades encontraron cocaína y marihuana en la vivienda de los Rivera López, incluso cerca de los juguetes de los niños, así como documentos de identidad falsos.
Carlos Rivera López, también mexicano, fue recientemente sentenciado a seis años de prisión por su responsabilidad en este ilícito y una vez cumpla su condena será deportado.EFE fm/ma
Terra/EFE