BUSCA

Misión espacial
La misión espacial para la que se encuentra preparándose Hernández lo llevará a una órbita de casi 240 millas de la Tierra, por un espacio de 11 días y servirá para instalar un laboratorio de estudios científicos en la Estación Espacial Internacional, actualmente en construcción en el espacio.
En la Misión STS-128 de Atlantis, programada para el 30 de julio de 2009, Hernández servirá como ayudante del piloto e ingeniero de vuelo para pilotear la nave durante su ascenso al espacio y el descenso a la Tierra.
Estando ya en órbita, Hernández asistirá a transportar el laboratorio utilizando el "brazo robótico" de Atlantis, para conectarlo a la Estación Espacial.
En esta misión, Hernández trabajará junto a otro compatriota astronauta hispano, el veterano John D. "Danny" Olivas, y ésta será su segundo vuelo desde que ingresó a NASA en 1998. Los demás colegas que participarán en esta misión son: Frederick W. Sturckow, Kevin A. Ford, Patrick G. Forrester y Christer Fuglesang.
José Hernández en casa
Pero la jornada de Hernández no revuelve solamente alrededor de aparatos de laboratorio, entrenamientos para la próxima misión espacial e importantes estudios científicos. El astronauta también tiene una vida muy casera y comparte junto a su esposa y cinco hijos el manejo de un restaurante de comida mexicana situado muy cerca del centro Espacial Johnson en Houston, Texas.
"Cuando llego del trabajo por las tardes, me espera mi esposa con los platos sucios para que los lave", explica riendo. "Eso es lo que hago todas las tardes en el restaurante, me gusta, me mantiene muy firme en la Tierra, en mi familia", agrega.
El restaurante se llama Tierra Luna Mexican Grill y el plato predilecto de la casa es el pollo con mole poblano, que es también el plato favorito de Hernández. Algunos de los platos tienen los nombres de los planetas, dedicados a Hernández y su labor espacial.
Además de lavar platos, otro hobbie de Hernández es el correr, al menos seis millas diarias.
Según él, este respeto por su cultura, dentro y fuera de su casa (y hasta cuando esté en órbita), le ha ayudado a llegar donde está.
Y mientras José Hernández realiza su sueño de infancia junto a otras grandes mentes científicas en NASA durante el día, y en las tardes comparte con su familia su herencia hispana, las puertas de NASA se abren aún más para que otros niños hispanos tengan la oportunidad de hacer ese sueño también realidad.
Terra/Miguel Rosario
BUSCA